Donde la oferta me lleve

Australia I – Llegada a Melbourne pasando por Dublín

Nuestro el viaje a Australia comenzó varios meses antes del despegue, cuando tranquilamente sentados frente al ordenador vimos una gran oferta (muy probablemente, un error de tarifa): Dublín – Melbourne 387€ ida y vuelta (con Quantas operado por Emirates). Era una oferta que nadie con disponibilidad de vacaciones podría rechazar, así que nos lanzamos sin apenas saber que veríamos o cuantos días nos harían faltar para recorrer lo más importante del gran continente, pronto descubriríamos que apenas nos daría tiempo a pellizcar una pequeña parte del mismo.

Vista desde el avión, llegando de Dubai para llegar a Melbourne
Vista desde el avión, camino de Dubai para llegar a Melbourne

Lo primero fue conseguir transporte a Dublín, lo cual fue un poco más caro de lo deseado, pero gracias a nuestras amigas low cost conseguimos vuelo ida y vuelta por 200€, sí, proporcionalmente es más caro, pero aún así 587€ para ir a Australia no está nada mal ;).

Después de cuadrar días, descubrir que para desplazarnos entre ciudades necesitaríamos vuelos internos (gracias a una promoción 2×1 de Tigerair, una low cost local, nos salieron bastante económicos, unos 40€ por persona y vuelo, incluyendo una maleta embarcada), contratar excursiones para evitar que nos comiese un cocodrilo o nos atacase una medusa asesina, y descubrir que había que descartar muchas cosas por falta de tiempo, comenzó la aventura real.


[2/09/2014]

Visita relámpago a Dublín

Día 2 de septiembre cogimos el vuelo Palma – Dublín, donde llegamos al mediodía y tuvimos unas horas para recorrer la ciudad, tiempo que dedicamos a descubrir el famoso Dublin Castle, el cual fuera fortaleza y sede de gobierno de la ciudad. Para visitarlo se puede contratar una visita guiada con la cual, además de recorrer las diferentes estancias del palacio, te permite acceder a una pequeña estancia bajo tierra donde poder observar los restos de la muralla vikinga.

Dublin Castle
Dublin Castle

Para desplazarse del aeropuerto de Dublín a la ciudad es recomendable la línea Airlink 747, de Dublin Bus, que cuesta 10€ ida y vuelta, pasa más o menos cada 15 minutos, y te lleva rápidamente al centro de la ciudad… aunque si estás esperando en la segunda parada, corres el riesgo de que llegue prácticamente lleno y tengas que esperar más tiempo del que quisieras (como nos pasó en nuestro viaje de vuelta).

La pega es que la visita se sólo está disponible en inglés, con el añadido del curioso acento irlandés, pero para cualquiera que tenga cierto nivel de inglés, vale la pena. También se puede optar por realizar una visita auto-guiada, en ambos casos el precio es el mismo, 4,5€.

Nuestro vuelo a Melbourne salía por la noche, así que nos dirigimos al aeropuerto, realizamos todos los trámites necesarios y nos embarcamos en 20 largas horas de vuelo, con una pequeña escala de una hora en Dubai.

[04/09/2014]

Primer contacto con Melbourne

Llegamos a Melbourne sobre las 5:30 de la mañana del día 4 ¿Volamos un día? ¿Nos robaron un día? ¿Dónde está mi día 3? Pasó volando, y nunca mejor dicho jeje.

Reservamos el traslado a la ciudad con Skybus, éste te deja en la Southern Cross Station, pero lo mejor de esta compañía es que si tu hotel está por el centro te lleva gratuitamente desde la estación hasta el mismo. En esta ocasión tuvimos suerte y nos acompañaron hasta el «Tune Hotel», en nuestra siguiente visita a la ciudad nuestro hotel estaba más alejado, pero no adelantemos acontecimientos.

El Tune Hotels Melbourne es un hotel moderno y limpio, pero entra dentro de la categoría de los hoteles low cost, es decir, sí son baratos (nos costó 49€ la habitación doble con baño) y si sólo es para dormir es más que suficiente; pero hay que tener en cuenta que tienes que pagar extras si quieres cualquier cosa: toalla, que la tele funcione, para adelantar el check-in, para guardar las maletas, … Dentro de poco cobrarán por usar las duchas :p.

Habitación del Tune Hotel Melbourne
Tune Hotel Melbourne

Siendo así pagamos el guarda equipajes y nos fuimos a pasear por el Queen Victoria Market, el cual se encontraba a unos 10 min. caminando del hotel. Es el lugar ideal para comprar todos los recordatorios, pero al ser un jueves por la mañana estaba bastante tranquilito, por no decir que no había ni un alma, recomiendo ir sábado o domingo por la mañana, como hicimos nosotros en nuestra siguiente visita, ya que está mucho más animado al juntarse no sólo turistas sino también gente del lugar. Aún así dimos un par de vueltas para hacer tiempo hasta las 10:30h que era cuando comenzaba el tour gratuito que queríamos realizar.

Queen Victoria Market en Melbourne
Queen Victoria Market

 

Cambio de moneda

Cabe destacar que cerca del mercado, en el 261-263 Swanston Street hay un sitio de cambio de moneda muy bueno, se llama United Currency, y está abierto a partir de las 9:00h. El cambio que te aplican es prácticamente el oficial, así que no recomiendo para nada cambiar en España (más que lo necesario para pasar las primeras horas) ya que en los bancos te roban a mano armada.

 

Tour gratuito en Melbourne con I’m Free Tours

Continuamos pues con el tour gratuito, la empresa se llama I’m Free y realiza visitas guiadas gratuitas a la ciudad, a las 10:30h y a  las 14:30h enfrente de la State Library of Victoria. Son fácilmente identificable por su camiseta verde y, al igual que la empresa Sandeman’s para aquellos que la conozcan, funcionan a través de la voluntad que cada cual quiera pagar al final de la visita. La verdad es que nosotros somos grandes aficionados a este tipo de tours (los hemos usado en Hamburgo y Londres), ya que no te obligan a pagar un precio preestablecido sino que realmente recompensas el buen trabajo de esa persona en concreto, y, no nos engañemos, porque así con suerte te sale algo más barato ;).

Nuestro guía fue Matthew, un simpático melbourniano (lo llamariamos batmaniano si las circunstancias históricas hubiesen sido un poco distintas) con el que recorrimos los puntos más importantes de Melbourne mientras nos explicaba con pasión cómo su ciudad nació y creció. El tour empezó con una alabanza a la tradición literaria de la ciudad (como ya he dicho, estábamos delante de la State Library of Victoria). Seguidamente, Matthew nos contó la historia de Ned Kelly, una especie de Robin Hood local, y a continuación visitamos el Royal Exhibition Building, construido para la Exposición Internacional de Melbourne (1880) mientras Matthew nos relataba como las distintas fiebres del oro del siglo XIX impulsaron Melbourne por encima de Sydney, su ciudad rival.

En el tour también recorrimos el barrio chino de Melbourne, que ellos dicen que es el más antiguo del mundo (dado que el de San Francisco se incendió y tuvo que ser reconstruido), y algunos shopping arcades del siglo XIX, como The Block Arcade y The Royal Arcade, además de la milla de oro.

Representación de Gog y Magog en el Royal Arcade de Melbourne
Representación de Gog y Magog, protagonistas de una poco conocida leyenda británica, en el Royal Arcade.

También vimos varias muestras de arte urbano, ya que una de las características de Melbourne es que los grafitis están permitidos en determinadas zonas de la ciudad, con lo que te puedes encontrar en sus paredes con verdaderas obras de arte, por algo se considera la ciudad cultural.

Grafiti en Melbourne
Grafiti en Melbourne

El tour, después de pasar por Federation Square y muchos otros puntos de interés (Flinders Station, el CBC, etc.), terminó en un punto secreto desde donde se tiene una gran vista de la ciudad y del río Yarra… pero tendréis que tomar el tour para saber la localización de este «mirador» :-p. Cabe destacar que el tour duró prácticamente 3 horas, con un pequeño descanso a la mitad, por lo que es altamente recomendable llevar calzado cómodo y quizás algo de avituallamiento.

Debo reconocer que durante la última hora mi cuerpo fue cayendo en picado bajo los efectos del cansancio del vuelo y el jet lag, así que al acabar la visita fuimos a pegar un bocado y nos retiramos al hotel, donde dormimos unas 12 horas (más o menos de 5 de la tarde a 5 de la mañana), pero realmente lo necesitaba para recuperarme y poder afronta los 20 días que tenía por delante (tal vez debería haber hecho esto en Japón, lo aplicaré en el próximo viaje de larga distancia 😉 ).

Como he comentado, al día siguiente nos levantaríamos a las 5 de la mañana, ya que nos esperaba nuestro vuelo a Brisbane.