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Berlin oriental III – Bajo el suelo de la ciudad

Ya habíamos paseado por las calles de Berlín, habíamos visitado la ciudad iluminada por la noche y conocido el horror del campo de concentración de Sachsenhausen, así que solo nos quedaba conocer que se oculta bajo el suelo de Berlín.

Torres de defensa en el parque Humboldth
Torres de defensa en el parque Humboldth

[01/09/2018]

La mejor forma de conocer el subsuelo de Berlín es con la asociación Berliner Unterwelten la cual dispone de 4 tipos de tours diferentes según vuestros intereses, de un coste de unos 12€ cada uno con el que se contribuya a la que asociación pueda seguir creciendo e investigando lo que se esconde bajo el suelo de Berlín.

Las entradas a los tour no se pueden adquirir por anticipado así que deberéis dirigiros a las taquillas el mismo día en que queráis realizar la visita. Las oficinas, donde están ubicadas las taquillas y donde comienzan la mayoría de tours, son muy fácilmente localizables, ubicadas en la estación Gesundbrunnen frente al parque Humboldthain.

Los búnkeres de Berlín

La verdad es que hubiera hecho todas las visitas, porque todas tenían muy buena pinta, pero solo teníamos un día, así que elegimos el Tour 1 – Mundo en tinieblas (que empezaba a las 10:30 y tenía una duración de 90 minutos) y el Tour M – Escapes bajo el Muro de Berlín (que empezaba a las 14:30 y tenía una duración de 120 minutos), quedándonos tiempo para comer entre un tour y el siguiente.

Los otros dos tours, que seguro realizaremos en una próxima visita a la ciudad, son Tour 2 – de «Torre de protección» a «Montaña de escombros«, en el que se visita una antigua torre de defensa antiaérea ubicada en el parque Humboldthain y Tour 3 – búnkeres nucleares de la Guerra Fría, en la que se visitan diversos refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial que fueron reactivados durante la Guerra Fría. (ACTUALIZACIÓN: en un mi segundo viaje, en septiembre de 2019, he realizado también el Tour 2, que os contaré a continuación). Lamentablemente no se pueden hacer fotos, así que no podemos documentar con imágenes los tours.

Como digo, comenzamos por el Tour 1 – Mundo en tinieblas, justo enfrente de las oficinas, bajamos por unas escaleras paralelas a las de bajada al metro llegando a una puerta por la que nos adentramos en uno de los supuestos búnkeres antiaéreos de la ciudad, digo supuesto porque en realidad no hubo tiempo ni presupuesto para crear verdaderos búnkeres en cada barrio, así que en realidad la mayoría eran quita-miedos que no hubieran aguantado la caída directa de una bomba.

Entramos por la puerta y seguimos el mismo recorrido que hacían los ciudadanos cuando sonaban las famosas alarmas al acercarse los bombarderos. Recorremos un angosto pasillo, llegamos a la zona de los baños, donde los váteres portátiles llenaban sus cisternas con serrín, y seguimos hacia la zona de «espera», una terrible espera hasta que acabaran de caer las bombas, donde hay algunas sillas pero solo para las personas que más lo necesiten ya que la habitación debía estar llena a reventar.

Además nos comentaron que había búnkeres para mujeres embarazadas o con niños, donde había cunas y camas, y nos mostraron una sala recreación de ello, con mobiliario cedido por coleccionistas. Realmente uno se puede imaginar la angustia y el miedo que se debe sentir en una situación como ella y esperando que no se vuelva a repetir.

Al acabar el recorrido volvimos al punto inicial e hicimos una pequeña visita a la exposición «El Mito de Germania», de la misma asociación. Se trata de una recreación de lo que hubiera sido Alemania, y sobretodo Berlín, si los nazis hubieran ganado la guerra, en función de los escritos que se conservan y de los proyectos que había. A ver, la idea es interesante, se puede ver el gran imperio y el lujo que tenía Hitler en mente, pero bueno, para mi gusto es prescincible, aunque si vais tampoco sentiréis que perdéis el tiempo. Al salir, como la estación se encuentra al lado de un centro comercial, decidimos acercarnos a comer un fish and chips y, de poste, un buen gofre cargada de toppings ^_^

Llegada la hora de nuestra segunda visita nos volvimos a dirigir a las puertas de Berliner Unterwelten, desde donde nos llevaron andando a un local cercano en el que de un modo muy didáctico nos explicaron como era la situación de Alemania durante la división tras la Segunda Guerra Mundial, y más concreta mente de Berlín y el levantamiento del Muro.

En dicho local, de un modo muy práctico pudimos observar los diferentes modos de cruzar del lado este al oeste del Muro y la evolución de las técnicas de escape, llegando incluso a crear largos túneles bajo tierra para poder atravesarlo. Pero como no todo se puede quedar en teoría, al acabar la explicación tomamos el metro un par de paradas para visitar una de las casas desde las que se organizamos dichas huidas por túneles bajo el Muro. La verdad es que impresiona ver de lo que la gente era capaz y de lo que se arriesgaba por conseguir lo que querían, por obtener su libertad.

Fotos de personas escapando por túneles excavados bajo el Muro
Túneles excavados bajo el Muro

La casa se encuentra obviamente pegada a donde antiguamente se encontraba el Muro de Berlín, por lo que hay varios carteles explicativos e imágenes, donde poder estar un buen rato informándose. Sinceramente en Berlín hay tantísima información que llega a saturar, creo que lo ideal sería vivir allí para cada día poder ir leyendo fragmentos.

Cuando acabamos nuestra visita a la zona volvimos al punto de origen, ya que nos quedamos con las ganas de visitar el parque Humboldth y sus torres de defensa. El parque en sí ya merece una visita y un agradable paseo y las torres son impresionantes, muy bien conservadas, constituyendo además un gran mirador gratuito.

Parte superior de las torres de defensa del parque Humboldth
Parte superior de las torres de defensa del parque Humboldth

En el Tour 2 se visitan estas torres de defensa. En el mismo se explica los 4 puntos donde Hitler construyó las torres y los intentos de destrucción de las mismas tras la Guerra. Desde dentro de una de las torres podemos ver la parte destruida por la dinamita y como, gracias a las grandes cantidades de hierro y cemento, no llegó a caer por completo.

Solo nos quedaba mediodía en la ciudad y no nos podíamos ir sin visitar los famosos patios judios (la zona de Dead Chicken Alley), así que antes de que anocheciera nos dirigimos hacia allí. Tienen un rollo hipster cool, baretos llenos de grafitis (para mi gusto más chulos que los del Muro), locales que parecen cutres pero que en realidad es a donde va toda la gente de moda. Así que por un lado es muy chulo y por otro lado hay mucho postureo jajaja.

De ahí nos dirigimos a la zona del East Side Gallery para visitar una zona bohemia llena de baretos con mucho encanto al lado del río, un sitio ideal para tomar unas cervecitas con amigos y disfrutar del encanto del lugar. Además tiene una cabina telefónica discoteca (teledisco), pero es muy pequeña y está llena de humo, además la gente no salía muy contenta, así que decidimos no entrar. Para ubicarlo se encuentra a la altura de la calle Holzmarktstr 25, en las puertas de madera de la entrada pone Strand Markt.

Muy cerca del East Side Gallery podéis disfrutar de un ambiente relajado para tomar unas cañitas
Muy cerca del East Side Gallery podéis disfrutar de un ambiente relajado para tomar unas cañitas
El famoso teledisco, o más bien la cabina del vapeo
El famoso teledisco, o más bien la cabina del vapeo

Pero no nos quedamos a cenar aquí sino que fuimos a un sitio keep it cutre auténtico y buenísimo, el mejor kebab que he probado en mi vida sin ningún género de duda. Mustafa’s Gemüse Kebab es considerado el mejor lugar de Berlín para comer Kebabs y sus colas lo atestiguan.

Aunque al llegar os desanime un poco tener que hacer cola de pie en la calle, para un puesto callejero que no tiene ni un triste banco donde sentarse, ni una triste mesa redonda donde apoyarse, esperad. Creedme, tal vez sería peor si tuviera comodidades, porque más habría que esperar, y en realidad vale muchísimo la pena, se me hace la boca agua solo de pensar en lo buenísimo que estuvo.

El Kebab más bueno que he comido nunca. ¡Incluso llevaba patatas dentro!

Como he dicho, no tiene mucho espacio para sobremesa, así que… una vez cenados, para casa a dormir.

Cola para comprar en el Mustafa’s Gemüse Kebab
Cola para comprar en el Mustafa’s Gemüse Kebab

[02/09/2018]

Nuestro avión partía a las 17:30h, así que solo nos quedaba la mañana para disfrutar de la ciudad y decidimos hacerlo por el aeropuerto de Tempelhofer.

Paseando por un aeropuerto abandonado (Tempelhofer)

El aeropuerto de Tempelhofer se dejó de utilizar con dicha finalidad el 31 de octubre de 2008, debido a que se había quedado pequeño y estaba situado demasiado cerca de la ciudad, así que a partir de ese momento se convirtió en mucho más que un parque, un lugar donde poder ir tanto a pasear, como a hacer deporte o de torrada, pero también un lugar donde realizar convenciones, circos o conciertos y también un lugar de acogimiento, donde se han ubicado casas prefabricadas para acoger a los refugiados venidos de sus países en guerra. En definitiva, un lugar muy variopinto donde todo tiene cabida.

Y si todo esto aún no os ha convencido para realizar una visita a Tempelhofer Feld, ¿qué me decís de la posibilidad de caminar por las pistas de despegue y aterrizaje de los aviones? Una pena que no se puede entrar dentro de la terminal, pero imagino que es por un tema de conservación. Realmente es un sitio muy curioso y además tiene en marcha un proyecto de reforma que parece muy interesante en la que, entre otras cosas, se pretende crear una pasarela para pasear por las terrazas de la terminal, habrá que volver cuando esté acabado.

De ahí nos dirigimos a nuestra última visita, al palacio de las lágrimas, ubicado frente a la estación de Friedichstrasse donde, dicho sea de paso, habíamos dejado nuestras maletas en las taquillas, eso sí, tened en cuenta que las taquillas no dan cambio, así que tendréis que llevar monedas sueltas.

El palacio de las lágrimas no es un palacio en si, sino una estación fronteriza, una estación aduanera, para pasar del oeste al este a través del metro, por donde los ciudadanos de uno y otro lado, proveídos con su pasaporte, podían reencontrarse temporalmente con sus familiares, siempre controlados para que nadie del este abandonara su país. Y su nombre, como bien podréis imaginar, se debe a las miles de lágrimas que se derramaron en dicha estación en las duras despedidas.

El palacio/estación, ahora convertido en museo/recuerdo, contiene, además de una explicación histórica, diversos objetos personales de diversas personas que fueron afectadas por la división entre Berlin oriental y occidental, e incluso una reconstrucción del control fronterizo. Este museo es totalmente gratuito y vale mucho la pena.

Entrada al palacio de las lágrimas
Entrada al palacio de las lágrimas

Ya no nos quedaba mucho tiempo, así que comimos algo rápido en la estación y tomamos el autobús de vuelta al aeropuerto, con muchas ganas de volver a visitar esta ciudad que nos ha enamorado.