Donde la oferta me lleve

Australia XV: Parada en Irlanda e Irlanda del Norte antes de volver a casa

Tras nuestro largo viaje por tierras australianas tocaba volver poco a poco a la realidad, pero para no hacerlo de golpe (aunque en realidad fue porque la oferta que nos llevó a Australia partía desde Dublín :p) nos paramos unos días por Irlanda e Irlanda del Norte.

[22/09/2014]

Llegada a Dublín en pleno Oktoberfest

Llegamos a las 12 del mediodía a Dublín, con el cansancio que conlleva haber estado unas 20 horas dentro de un avión (partimos de Melbourne e hicimos escala en Dubai) y con el inevitable jet lag, pero era pleno día y no íbamos a desperdiciar esas preciosas horas.

Nuestra intención era hacer el tour de Sandeman’s que empezaba a las 14:00, pero no llegamos a tiempo. Es lo que tienen los aeropuertos, te hacen perder mucho tiempo, pero son un mal necesario 😉 Como en la ocasión anterior, nos subimos al bus de Airlink nº 747 hasta O’Conell Street, pero tuvimos que esperar bastante ya que había una importante cola y los dos primeros buses que llegaron se llenaron antes que pudiéramos subir.

Así que en vistas de la situación decidimos dar un paseo por la zona del Temple Bar -sobran las palabras para describir la zona de pubs irlandeses mundialmente conocida- y Grafton Street, que es la zona comercial más importante de la ciudad.

¿Sabíais que la palabra Bar de Temple Bar no hace referencia a ningún bar?

A las 18:00 h habíamos quedado con los propietarios del piso donde nos alojaríamos esa noche (reservado a través de Airbnb), así que tras un ligero paseo y cargados como íbamos con las maletas, nos dirigimos poco a poco hacía nuestro destino, cual fue nuestra sorpresa cuando encontramos que esos días tenía lugar la famosa Oktoberfest. Así que, como el piso estaba al lado y aún nos quedaba algo de tiempo, dimos una pequeña vuelta por el recinto y comimos unas de sus fabulosas salchichas alemanas.

 

En esta ocasión compartimos piso con los propietarios, en un bonito apartamento a unos 15 o min. andando del centro, todo limpio, ordenado y con un trato excelente. Aprovecho esta ocasión para recomendaros Airbnb, sobretodo en ciudades donde el alojamiento es muy caro, como era el caso de Dublín o posteriormente, como ya contaremos, en Tokyo, es una gran opción. Los pisos estar ubicados en sitios céntricos, puedes leer las opiniones de gente que ya se ha alojado, e incluso puedes elegir entre compartir la casa o tenerla para ti sólo, a precios realmente muy buenos. Además si utilizáis nuestro enlace al registraros obtendréis 22 € de descuento en vuestra primera reserva.

 

[23/09/2014]

Tour de Juego de Tronos en Belfast

El día anterior nos habíamos ido a dormir pronto para descansar de las largas horas de vuelo y porque este día nos tocaba madrugar y tomar un autobús rumbo a nuestro siguiente destino, Belfast.

A las 6:00 de la mañana salía el autobús desde la estación central para poder estar a las 10:00 en el centro de Belfast, donde teníamos reservado un tour de las localizaciones de la exitosa serie Juego de Tronos, además de la famosa Calzada de los Gigantes.

Las llamativas formaciones rocosas de la Calzada de los Gigantes

A efectos informativos y por si alguien lo necesitara, la estación central de autobuses de Dublín se encuentra a unos 10 minutos caminando del centro, para ubicarnos: dejando el Trinity College a nuestras espaldas atravesamos el primer puente que vemos, y giramos hacía la derecha justo bordeando el río, cuando pasemos por debajo de un puente debemos girar hacía la izquierda y ya veremos la estación.

El trayecto de Dublín a Belfast con la compañía Eireann dura 2 horas y media, así que al llegar lo primero que quisimos tramitar fue el check in en el hotel, en este caso en el ETAP Hotel Belfast, el cual se encuentra ubicado a unos 10 min. andando de la estación de autobuses, saliendo de la estación a la derecha. Nos costó 47€ la habitación doble con baño, lo recomendamos no sólo por su precio sino también por su ubicación y por su calidad. Se trata de un hotel nuevo, limpio y moderno, tiene televisión, wifi gratuita, escritorio e incluso unas luces muy cucas que las puedes encender por zonas debajo de los muebles, que es una chorrada pero le da un toque de un estilo que me encantó ^_^.

Nuestra habitación en el ETAP Hotel de Belfast

Una vez realizado el check in nos dirigimos hacía el lugar de encuentro para iniciar el recorrido, justo enfrente del ayuntamiento, a unos 10 min. como mucho del hotel. Es fácil ubicar el punto exacto ya que hay una tienda de merchandising, en general de Irlanda del norte pero también en particular de Juego de Tronos. El Ayuntamiento, como es habitual, se encuentra en el centro neurálgico de la ciudad, por lo que a su alrededor podemos encontrar todo lo que necesitamos, desde bancos a supermercados, tienda diversas o restaurantes.

Hemos dedicado una entrada al tour de localizaciones de Juego de Tronos y la calzada de los gigantes en Irlanda del Norte dado que fue un tour bastante largo, unas ocho horas, y hay muchas cosas que contar, así lo podemos describir con más detalle. Os recomendamos que lo leáis si os gusta Juego de Tronos y, sobretodo, que hagáis el tour cuando visitéis Irlanda del Norte.

The Dark Hedges, el auténtico «Camino del Rey»

Nuestro recorrido finalizó en el mismo sitio que había empezado, así que volvimos tranquilamente al hotel, compramos comida china para llevar en un restaurante que había justo al lado -cierto nos pusieron tanta que nos sobró para comer al día siguiente jejeje- y nos fuimos a descansar preparando nuestras mentes para entender el problema religioso y social del país en que nos encontrábamos.

 

[24/09/2014]

Belfast y las pintadas del IRA

Nos levantamos pronto, compramos el desayuno en un Tesco -con nosotros vais a aprender todas las cadenas de supermercados que hay por el mundo jijiji- y fuimos en busca de los famosos murales de Belfast.

Hay dos formas de visitar los murales, por vuestra cuenta buscando por las calles o contratando uno de los famosos taxis negros que te hacen un recorrido por los principales y más llamativos. Nosotros optamos por la primera opción porque teníamos tiempo y nos parecía más auténtico ir descubriéndolos por nosotros mismos.

Homenaje a Booby Sands, quien falleció durante las huelgas de hambre de 1981

Había leído en algunos sitios que la zona oeste de Belfast (la católica), donde se encuentran la mayor parte de los murales, podía ser un poco peligrosa, hecho que me había generado algunas dudas, sin embargo la realidad es que se trata de un barrio como cualquier otro y no sentimos ninguna sensación de inseguridad, si bien es cierto que fuimos por la mañana a plena luz del día. No sabemos si por la noche la cosa cambia, pero no lo parecía.

Hechos trágicos que marcan la historia reciente de este pueblo

Para llegar allí se debe atravesar por el puente la carretera que divide, no sólo ideológica sino también físicamente, la ciudad en dos zonas. Lo principal se encuentra en Falls Road, pero perdiéndoos por sus calles podréis encontrar murales de todo tipo, no sólo de la lucha entre católicos y protestantes y sus víctimas, sino también sobre otros temas de actualidad como el independentismo catalán o sobre el conflicto palestino-israelí.

Nos sorprendió encontrar referencias a la Guerra Civil española

Como curiosidad debéis saber que los murales no son permanentes sino que los van cambiando anualmente, no se si por mantener el espíritu de lucha o por un tema turístico, pero si os interesa saber los que hay en cada momento lo podéis consultar aquí.

Dimos un largo paseo durante toda la mañana, no sólo por la parte más comercial sino también por la más residencial, donde nos llamó la atención encontrarnos con barreras y zonas alambradas separando las zonas. La verdad es que impresiona ver plasmada en sus muros la lucha política e ideológica del lugar, entran ganas de salir a defender tus ideales, de luchar por lo que uno quiere, pero también tristeza, por todas las vidas perdidas, por todos los derechos pisoteados, es un encuentro de sensaciones y sentimientos.

Barreras en pleno Belfast

A primera hora de la tarde volvimos a atravesar el puente de vuelta hacia la zona este, ya que teníamos que coger el autobús que nos llevaría a nuestro último día en Dublín. Pasamos la noche en el mismo apartamento de Airbnb, para al día siguiente levantarnos bien pronto y aprovechar las últimas horas el viaje.

 

[25/09/2014]

Conociendo la historia de Dublín

Habíamos reservado una visita a la Guinness Storehouse, símbolo de la ciudad, a las 9:00 de la mañana, así que nos levantamos bien pronto y dejamos las maletas en unas taquilla de la
estación de autobuses, las cuales se encuentran en el piso de abajo y hay de todos
los tamaños. Dado que teníamos que hacer tiempo porque era demasiado temprano, dimos un buen paseo por Dublin y así descubrimos que el Camino de Santiago tiene un punto de inicio en dicha ciudad, concretamente en la Iglesia de St. James, donde en su sacristía se puede sellar la credencial que acredita que el peregrino ha empezado el camino de Santiago allí.

Iglesia de St. James

A las nueve en punto entramos en el museo Guinness, el cual visitamos con curiosidad pero sin pasión, ya que PB es abstemio y a mi no me gusta mucho la cerveza. Además teníamos prisa porque a las 10:30 comenzaba el tour gratuito de Sandeman’s, compañía de la que ya hemos hablado en ocasiones anteriores. La verdad es que todo el recorrido es muy didáctico, con muchas explicaciones tanto en vídeo como en locuciones (afinad vuestro oido para el acento irlandés).

Interior de la Guinness Storehouse

 

Inmersos en un típico anuncio de Guinness

Con la entrada a la Guinness te dan un ticket que puedes usar en varios puntos del recorrido, pero solo una vez (es decir, tienes que elegir donde usarlo). Por ejemplo, puedes hacer una cata de cervezas o recibir una lección magistral sobre como tirar una cerveza. Nosotros no teníamos tanto tiempo y lo usamos en el bar del último piso, donde descubrimos que Guinness no ofrece ninguna variante sin alcohol y nos tuvimos que conformar con beber un refresco. Eso sí, disfrutamos de las grandiosas vistas que ofrece este bar, ya que es un mirador hacia toda la ciudad. En resumen, la visita es totalmente recomendable, sobretodo para los aficionados a esta bebida, pero para hacerla a paso ligero pero con calma, os recomendamos reservar unas dos horas.

Esta fotografía, desgraciadamente, no hace justicia a las vistas que ofrece el mirador

Al salir tuvimos que correr un poco y aún así llegamos justos al inicio del tour de Sandemans. Éste empezó en la plaza del City Hall (al lado del Dublin Castle) y, de la mano de nuestro guía, pudimos descubrir mucho más sobre la historia y cultura del pueblo irlandés, el cual ha luchado toda su existencia, desde la propia época vikinga, por su libertad e independencia y cuando al final parecía que llegarían a un acuerdo, sólo media Irlanda pudo disfrutar de la ansiada libertad. La verdad es que con esta historia puedo entender el porque de su lucha, nos recomendaron una película que posteriormente vimos y encontré muy interesante: Michael Collins.

Dublin Castle con la torre Bermingham (los edificios de colores)

 

Trinity College, otro de los símbolos de Dublin

Aparte de las explicaciones visitamos el Dublin Castle (que ya visitamos en nuestra llegada a Irlanda, antes de volar hacia Melbourne), reconstruido en tantas ocasiones que ha perdido prácticamente su forma de castillo, las murallas medievales, los restos vikingos, la Trinity College, los orígenes de U2 entre las calles del Temple Bar, la destrucción de patrimonio por parte del ayuntamiento, e incluso una placa que fue puesta como una broma en un puente pero que estuvo tantos años que cuando el ayuntamiento se dio cuenta y la quiso quitar el pueblo se negó porque ya era considerada como parte de su historia jeje.

El extraño caso del padre Pat Noise

Acabamos el recorrido, no sin antes tocarle los pechos a la famosa Molly Malone, y nos fuimos a comer a un típico pub irlandés recomendado por el guía. Dicho pub, el O’Neill’s Bar & Restaurant, se encuentra justo enfrente de la estatua y comimos realmente muy bien, a muy buen precio y mucha cantidad de comida.

No es vicio, es que dicen que da suerte tocar los pechos de Molly Malone

Una vez comidos nos tocaba recoger, la maleta y los recuerdos, embarcarlos todos en el avión y volver de vuelta a Mallorca pensando en cual sería el destino de nuestro próximo gran viaje, que en el momento de escribir estas lineas ya sé que fue Japón ;p.