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Australia III: Fraser Island, nadando en la gran isla de arena

[06/09/2014]

Día 6 de septiembre, un día muy especial en mi vida, pues es el que yo nací, y que mejor forma de celebrarlo que con una fantástica excursión de dos días a la isla de arena más grande del mundo ^_^

Surcando las dunas hacia Eli Creek (¡un gran día de cumple!)

Todo comenzó sobre las 6 de la mañana, cuando nos despertamos en nuestro coqueto hotel de Brisbane, tomamos un buen desayuno y partimos hacia el Traders Hotel (a unos 10 min. del hotel), lugar donde a las 7:15 nos recogerían para comenzar la aventura.

Una camioneta 4×4 nos recogió a las 7:15 delante del hotel, dentro ya había gente que venía de la Gold Coast, así que nos añadimos a ellos y se presentó Matt, el que sería nuestro guía durante dos días. La verdad es que es de los mejores guías que he conocido, se ve que le gusta su trabajo, lo vive y lo comparte con una alegría que transmite a los demás.

Hicimos una primera parada de rigor para ir al baño y tomar un café, yo me compré una muffin de chocolate como tarta de cumpleaños, un buen homenaje nunca está de más :p, y continuamos hasta Rainbow Beach, donde a eso de las 11:30 hicimos una pequeña parada para comprar un sándwich para comer y hacer 4 fotos a la playa desde el mirador.

Rainbow Beach
Rainbow Beach


Desde ahí ya nos dirigimos hacia el barco que nos llevaría a Fraser Island, íbamos con el tiempo ajustado ya que hay que tener muy en cuenta los cambios de las mareas. Muchos viajeros nos preguntamos, al organizar esta excursión, si se podría hacer por libre y evitar el coste del tour, yo personalmente no lo recomiendo, no sólo por las ya mencionadas mareas sino también por la dificultad que acarrea conducir un 4×4 sobre la arena, en ocasiones encharcada.

Dingo en Frasier Island
Dingo en Fraser Island

Nuestra primera parada en la isla, tras ver un dingo paseando tranquilamente por la playa, fue en Eli Creek, un encantador riachuelo en el que hay habilitada una entrada para poder bajar por el mismo dejándose llevar por la corriente. Es realmente una experiencia inolvidable que recomiendo a todo el mundo. La verdad es que a mi me costó meterme porque el agua estaba helada y en la época en la que fuimos aún hacía fresco, pero me hubiera arrepentido de no probarlo.

Pere nadando en Eli Creek
Nadando en Eli Creek

Continuamos surcando las dunas de arena de la 75 Mile Beach, ya que no hay carriles ni nada que se le asemeje, hasta la Indian Head, donde según la época del año es posible avistar delfines o ballenas, pero nosotros no tuvimos esa suerte. Indian Head es uno de los puntos más elevados de la isla, y es uno de los pocos lugares donde se pueden encontrara rocas reales, no de arena como en la mayoría de lugares de la misma.

Indian Head, en Fraser Island
Indian Head, en Fraser Island

Los restos del SS Maheno y el alojamiento en Eurong Resort

De vuelta ya hacia el complejo hotelero nos paramos en los restos del naufragio del SS Maheno, un barco con una historia muy especial, pero tendréis que visitarlo para descubrirla ;).

Los restos del naufragio del SS Maheno
SS Maheno Shipwreck

Una vez en nuestro alojamiento, el Eurong Resort, nos pegamos una ducha caliente para entrar en calor y fuimos a cenar al restaurante bufet del mismo (la cena de este día, el desayuno y la comida del día siguiente venían incluidos en el precio del tour), ya que en la isla no hay más sitios para comer que en los resorts. El Eurong Resort es un complejo muy al estilo de lo que se ve en la película Dirty Dancing, habitaciones privadas como pequeños apartamentos, gran comedor común, un bar/pub y salas para diferentes actividades. Estando allí no dejaba de pensar en “voy a jugar a las películas en la sala tal” o “a bailar un poco de mambo” :p.

Eurong Resort en Frasier Island
Eurong Resort

 

Comedor del Eurong Resort
Comedor del Eurong Resort

Tras la cena, el guía nos acompañó hasta la playa, donde estuvimos observando las estrellas y constelaciones, un romántico final para un día especial, con una persona especial.

Habitación del Eurong Resort
Nuestra habitación en el Eurong Resort

 

[07/09/2014]

Las aguas curativas de Lake Birrabeen

Nos levantamos pronto, tras una noche de lluvia pero con un cielo que comenzaba a despejar, así que volvimos a montarnos en la camioneta y nos dirigimos al rainforest de la isla, donde pudimos caminar libremente por en medio del bosque disfrutando de la particular vegetación y expectantes por ver alguna serpiente o tal vez un drop bear (un pequeño animal que al quedarse dormido en los árboles cae al suelo, os aconsejo leer el artículo hasta el final 😉).

Paseando por la selva en Fraser Island
Paseando por la selva

Una vez acabado el recorrido iniciamos rumbo a Lake Birrabeen, se trata de un precioso lago rodeado de vegetación donde, según aseguró Matt, los árboles vierten sus aceites en él proporcionándole unas propiedades especiales. Bañarse en sus aguas restaura la piel y si se tiene la suerte de poder ir habitualmente se puede conseguir el aspecto de la juventud eterna. Matt, el cual tiene que trabajar con las manos por ejemplo para reparar piezas del coche, tenía las manos extremadamente suaves gracias a la magia del lago.

El lago Birrabenn, en Fraser Island
El lago Birrabeen

Así que llegamos ilusionados por ver si podíamos volver a casa resplandecientes y con un cutis perfecto, pero el tiempo no estaba tan conforme con nuestras ideas. Llegamos, el cielo estaba negro amenazando lluvia, la brisa helada erizaba nuestra piel, el simple hecho de quitarse la ropa para quedarse en bikini ya era un suplicio. Pere no lo dudó un segundo y se lanzó a las aguas cristalinas, a mi me costó algo más, pero todo sea por los efectos curativos del agua, así que me metí en de golpe y salí más rápido de lo que había entrado. Aún estaba secándome, con el frío en el cuerpo, cuando se puso a llover fuertemente, tuvimos que salir corriendo hacia la camioneta, con la ropa en la mano empapándose, y una vez bajo cubierto intentar recuperar el calor perdido.

Pere nadando en el lago Birrabeen
Nadando en el lago Birrabeen

La verdad es que el lago es precioso y merece la pena ir, pero no tuvimos un gran día para disfrutarlo, aunque al menos no nos resfriamos.

Tras la experiencia extrasensorial tocaba comenzar la vuelta a la realidad: tras volver a surcar las dunas de 75 Mile Beach y llegar al embarcadero, nos montamos en el barco de regreso al continente, despidiéndonos con melancolía de la maravillosa isla a la que tal vez no tengamos la oportunidad de volver nunca.

Fraser Island desde el barco
Fraser Island desde el barco

Koalas, canguros en el camino de vuelta

A la vuelta nos paramos de nuevo en Rainbow Beach, donde, tras esta vez sí tener tiempo de bajar a la arena para hacer 4 fotos, Matt nos preparó un magnifico picnic con el que comimos hasta reventar.

El camino hacía Brisbane lo realizamos por carreteras secundarias y gracias a ello pudimos ver canguros y koalas en libertad. En realidad los canguros lo vimos de lejos y estaban en una gran parcela de terreno vallada, sin embargo los koalas sí que los vimos a pie de árbol, pero debes tener buena vista porque se colocan en las ramas más altas y finas, con lo que únicamente ves una bolita gris muy quieta.

Canguros vistos desde la carretera
Canguros vistos desde la carretera

 

Koala en un árbol
Koala en libertad

La verdad es que si ahora volviésemos consideraríamos seriamente hacer el tour de 3 días, ya que nos quedamos con ganas de más.

Llegamos a Brisbane sobre las 18:00h, nos aprovisionamos de una cena rápida, y de vuelta al hotel para asimilar la experiencia vivida e imaginarnos lo que sería al día siguiente ver un koala de cerca en el Santuario de Lone Pine.