Donde la oferta me lleve

Nueva Zelanda VIII – Bajo las cataratas en el fiordo Milford Sound

Una vez ya asentados en Queenstown y controlada la ciudad, tocaba una nueva gran aventura: la visita a un fiordo por primera vez, concretamente al Milford Sound. Tuvimos dudas sobre si visitar Doubtful Sound o Milford Sound, sin embargo por lo que investigamos parecía más interesante y bonito este segundo, aunque seguro que el Doubtful Sound también está muy bien, entre otras cosas por tener una menor afluencia de turismo.

Fiordo Milford Sound
El inolvidable fiordo Milford Sound

 

[06/03/2016]

Milford Sound – una maravilla de la naturaleza

Cuando tuvimos decidido que fiordo visitar, ya que por cuestión de tiempo no nos era posible visitar ambos, tocaba decidir cómo ir, si por nuestra cuenta o con un tour, y en este último caso con qué empresa.

Es posible llegar hasta el fiordo por tu cuenta aunque, obviamente, una vez allí deberás contratar una de las múltiples excursiones en barco para poder adentrarte en él. Sin embargo no es recomendable la visita por libre, ya que la carretera por la zona geográfica de Fiordland es bastante insegura si no la conoces, principalmente por los fuertes vientos que soplan y las estrechas carreteras con curvas.
Una vez decidido hacer un tour, éste puede salir desde Te Anau o desde Queenstown, optamos por esta segunda opción ya que al estar asentados en esta ciudad aprovechábamos mejor el tiempo que no desplazándonos por nuestra cuenta hasta Te Anau. Si ahora tuviera que volver a plantearme este punto no se qué haría, por un lado creo que realmente ahorramos tiempo, pero por otro Te Anau también tiene cierto encanto y tal vez merezca la pena perderse unas horitas por sus calles.

Monumento al Takahe, ave en peligro de extinción
Takahe, ave en peligro de extinción que sólo se encuentra en Fiordland

Comenzamos a analizar las diferentes empresas que realizan este tipo de excursiones: principalmente Southern Discoveries, Jucy, Go Orange y Trip and tramps. Esta última sólo hace excursiones desde Te Anau, así que fue la primera que descartamos. En cuanto a las otras tres tuvimos muchas dudas, tanto encontramos comentarios positivos como negativos de cada una de ellas, los tours y precios son muy similares y los barcos también. Así que pensamos ¿cómo se llama esta web? Donde la oferta me lleve, pues vamos a coger la que te incluye un magnífico fish and chips para comer (Go orange) y eso que nos ahorramos, aunque debemos reconocer que en la web a parte de la comida también te ofrecían una muffin de merienda y esa no llegó nunca ¬_¬ Tal vez depende de la hora de la excursión te dan una cosa u otra, pero en la web eso no quedaba claro.

Barco de la empresa Go Orange que realiza el crucero por Milford Sound
Barco de la empresa Go Orange con el que disfrutamos de nuestro crucero

Sí quisiera comentar que, aunque el crucero por el Fiordo es la opción más extendida y la que nosotros elegimos. También hay otras opciones para visitar Milford Sound, como sobrevolarlo con un helicóptero o  pasear con kayak por sus aguas.

Nosotros reservamos un crucero con Go Orange, a las 6:45 nos pasaban a recoger por “The station”, en el centro de Queenstown y desde donde salen todas las excursiones, el cual estaba a unos 10 minutos andando de nuestro hotel. Una vez en el autocar, Lucy, la conductora y guía, se presentó y nos empezó explicar tanto la planificación del día como un poco de historia de Nueza Zelanda y más concretamente del Fiordo que íbamos a visitar.

Edificio The Station de Queenstown
The Station, lugar desde el que salen todas las excursiones de Queenstown

La guía amenizó el trayecto con múltiples explicaciones y anécdotas que resultaron muy interesantes: cómo era la vida en la granja familiar donde transcurrió su infancia, la historia de la introducción del venado en Nueva Zelanda y como «se les fue de las manos» (teniendo al final que reducir su población en estado salvaje al máximo y limitando su presencia en el país a granjas) y los esfuerzos del gobierno para la recuperación de especies endémicas como el Takahe, que se creía extinta hasta que se encontraron algunos ejemplares en el lago Te Anau, a mediados del siglo pasado.

Hicimos una primera parada en Te Anau, donde nos recomendaron tomar las que, según la guía, son las mejores pies de venado del país. Bueno, seguro que se llevaba comisión XD pero aún así fuimos y estuvo bastante buena, aunque a mí creo que me gustó más la pie de pollo que comimos en Reefton. Tuvimos una media horita para pegar un rápido vistazo a la zona y volver a subirnos al autocar, de ahí que piense que tal vez es un sitio bonito donde pasar una noche.

Establecimiento donde se venden empanadas de venado
Las mejores pies de venado según nuestra guía

Nuestra siguiente parada fue ya dentro del parque natural en un prado enorme con las montañas de fondo, que nos dejó una postal difícil de olvidar, aquí paramos lo mínimo para hacer las fotos de rigor y continuamos nuestro camino.

Paisaje de Fiordland
Visitamos parajes de película en Fiordland

Llegamos a un túnel muy curioso, en el que sólo hay un carril, así que antes de entrar hay un semáforo que va dando paso a los de un lado y los del otro, e incluso te pone el tiempo restante para que se vuelva a poner en verde, así que nos dejaron bajar y hacer cuatro fotos con la condición de que vigiláramos el semáforo y volviéramos antes de que se volviera a poner en verde. Según nos explicó la guía, unos centenares de metros antes de entrar en el túnel hay un sensor que mide la temperatura del vehículo para evitar que un motor sobrecalentado se rompa dentro del túnel, cosa que ocasionaría un tremendo problema de circulación ya que se cortaría la carretera.

Entrada al túnel en el trayecto al fiordo Milford Sound
Túnel de un sólo carril regulado por semáforo

Pasado el puente nos detuvimos en un riachuelo (Monkey Creek) donde, según la guía, podíamos llenar nuestras botellas con su agua corriente, la cual era pura y venía directamente de las montañas. La idea es muy bonita e idílica pero… a nosotros el agua nos sabía fatal y acabamos tirándola jajaja

Tatiana llenando una botella de agua en Monkey Creek
Recogiendo agua del Monkey Creek

Justo antes de llegar a Milford Sound hicimos una última parada en un puente sobre unas preciosas caídas de agua. Y desde ahí directos al puerto, donde nos dieron nuestra tarjeta de embarque y subimos al barco correspondiente para realizar el minicrucero por el fiordo.

Vista del río desde el puente
Desde el puente vemos el agua correr con gran fuerza

Desde un primer momento comienzas a ver cataratas en todas las laderas de las montañas, provenientes claramente del deshielo del glaciar. Poco a poco nos fuimos adentrando hasta llegar a altamar, mientras quedábamos embelesados con la belleza del lugar y el tiempo nos pasaba sin enterarnos. Hay que mencionar que el capitán iba dando breves explicaciones a través de la megafonía del barco pero la calidad del sonido no era la idónea y nos costó entenderle.

Catarata en el fiordo Milford Sound
El fiordo está repleto de cataratas, ésta es sólo una de muchas

Al llegar a altamar el barco da la vuelta y vuelve a adentrarse en la bahía hasta llegar a puerto en un recorrido que dura aproximadamente una hora y media. Pero lo que a nosotros más nos impresionó fue en este trayecto de vuelta, donde el barco se acerca tanto a una de las cataratas que prácticamente estas debajo de ella y la fuerza con la que cae es tal que casi no puedes respirar, ¡es una sensación impresionante sentir el agua caer sobre ti y el viento que genera!.

Vista del fiordo Milford Sound desde el mar abierto
El fiordo se abre hacia al mar
Tatiana y Pere bajo una catarata en el fiordo Milford Sound
Bajo una de las cataratas, apenas podíamos respirar

Volvimos a tocar tierra maravillados, sin acabar de creernos las imponentes vistas y la maravillosa experiencia que acabábamos de vivir, aún a día de hoy al ver las fotos nos resulta increíble.

En el camino de vuelta hicimos una breve parada en unos pequeños lagos donde se refleja las montañas, creando un precioso espectáculo visual.

Mirror Lakes, en Fiordland
Mirror Lakes, no podemos imaginar un nombre mejor para estos lagos 🙂

Después de esta última parada, la guía nos puso una película: The World’s Fastest Indian (Burt Munro: un sueño, una leyenda en España).
La verdad es que la película no tiene nada que ver con Milford Sound
sinó que cuenta la historia de Burt Munro, un neozelandés  nacido en la
ciudad más al sur de Nueva Zelanda (Invercargill) y apasionado por la velocidad. Esa fue la excusa
para la elección de la película, que nos encontrábamos relativamente
cerca de dicha ciudad, un motivo un poco «pillado por los pelos», pero sin
embargo hay que reconocer  que la película nos gustó y despertó nuestra
curiosidad tanto por Burt Munro como por Invercargill (cosa que hizo
que al final visitásemos dicha ciudad, aunque solo de pasada).

Llegamos a Queenstown bastante cansados, así que ducha y cena, en Fergburger -no podía ser de otra manera- pero en esta ocasión pedimos la mitad que el día anterior y así pudimos probar el famoso pastel de queso de la pastelería de la misma compañía, aunque no estuvo malo, tengo que reconocer que, para mi gusto, tampoco es de lo mejor que he probado.

Pastel de queso de Ferg Bakery
Pastel de queso de Ferg Bakery

Caímos rendidos en la cama pensando en la aventura en el río Shotover y las localizaciones de El Señor de los Anillos que nos esperaban al día siguiente.