Donde la oferta me lleve

Bélgica y sus mercadillos navideños I – Gante

Tengo que reconocer que soy un poco hortera y que me encanta la navidad, así que el año pasado (2014) cuando se acercaban esas fechas no pude resistirme a investigar los mejores mercadillos navideños de Europa y donde la oferta nos podía llevar, cumpliendo Bélgica todos los requisitos. Así que sólo faltaba poder vendérselo bien a Pere, la parte más difícil de la operación, ya que no comparte mi espíritu navideño :-p. Tanteé el terreno, organicé un buen presupuesto, el vuelo nos costó 40€ ida y vuelta los dos, y lo convencí para salir. Nuestra escapada incluiría, además de  la visita a Gante, pasar un día en Brujas y dos en Bruselas.

Adorno iluminado con forma de ciervo en mercadillo de Navidad en Gante
La ciudad de Gante, engalanada para celebrar la Navidad

[06/12/2014]

Gante, una ciudad con encanto

Llegamos al aeropuerto Bruselas Charleroi sobre las 11:40 y nos dirigimos directamente hacía Gante, con el transfer de la compañía flibco.com por 15€ cada uno. Sobre las 14:00 ya estábamos en Gante y utilizamos el tranvía para llegar a la estación Korenmarkt, centro neurálgico de la ciudad.

Al irnos acercando comenzamos a ver las luces, el bullicio, los árboles de navidad,… En definitiva, todas esas cosas que te indican que ya es Navidad ^_^. Ilusionadísima me fui hacia el centro del meollo, dejando totalmente de lado mi planificación, si es que me pierdo con estas cosas, y admiré toda la decoración, que no sería más que el comienzo en esta escapada romántica.

Mercadillo de Navidad en Gante
Mercadillo de Navidad en Gante

Al cabo de una hora aproximadamente tuve que poner los pies en el suelo y aceptar que, o volvía al planning, o no vería absolutamente nada de la ciudad jejeje. Igualmente todos los edificios importantes están muy cerca unos de otros y te los vas encontrando a tu paso.

 

El centro histórico de Gante

Empezamos por los dos monumentos más llamativos, la iglesia de St. Nicolás (St. Niklaaskerk), su horario es de 10:00 a 17:00 y la entrada es gratuita, y la Catedral de San Bavón, cuyo horario es de 8:30 a 17:00 y la entrada también es gratuita. Siendo gratis vale la pena entrar, aunque lo realmente bonito son sus impresionantes fachadas exteriores.

La catedral de San Bayón (Gante)
La catedral de San Bayón

Seguimos nuestro recorrido por el Galgenhuisje, donde las personas sin medios económicos compraban alimentos que, por motivos de higiene, no podían venderse en la Lonja de Carne. Visualmente es fácilmente identificable porque es un edificio rojo con el techo lleno de jamones colgando, lo cual llama mucho la atención. La traducción de Galgenhuije es “la casita del patíbulo” y es que antes de ser una casquería era dónde esperaban los presos a ser ejecutados.

Interior del edificio conocido como Galgenhuije
Los jamones colgando nos llamaron mucho la atención

Continuamos atravesando el Puente de la manzana, o appelbrugparkje, desde donde se tienen unas vistas muy cucas, lo malo es que la acera del puente es estrecha y pararse a hacer fotos es algo incómodo.

Vistas desde el Appelbrugparkje
Vistas desde el Appelbrugparkje

Y prácticamente justo al atravesarlo nos encontramos con el Castillo de los condes, llamado Gravensteen. Según habíamos leído tiene una buena panorámica desde lo alto de la torre, además de contener en su interior un museo de tortura, la entrada cuesta 8€, y su horario es de 9:00 a 17:00. Pero como Tatiana, o sea yo, se había encandilado con los puestecitos y la decoración navideña, pues llegamos pocos minutos antes de que cerraran y no tuvimos la ocasión den entrar :-/ Así tenemos excusa para volver, y en navidad of course :p

Murallas del Castillo de los Condes
Murallas del Castillo de los Condes

Así que volvimos a atravesar el puente desde donde veníamos, hicimos una pequeña visita a los edificios del ayuntamiento y del campanario Belfort, y nos dirigimos en dirección contraria, a ver el castillo de Gerardo el Diablo. Su horario de visita es algo limitado, pues prácticamente se ha convertido en un edificio administrativo, pero podéis informaros a ver si hay suerte y podéis visitarlo el día que vayáis, nosotros no pudimos. Pero aún así vale muchísimo la pena verlo por fuera, no sólo por sus grandes muros y su “ostentosidad”, sino también porque al caer el día se refleja en el río con la tenue luz, creando un espectáculo visual inolvidable.

Fachada del Castillo de Gerardo el Diablo
Fachada del Castillo de Gerardo el Diablo

Tras hacer las fotos de rigor volvimos al mercadillo, si de día era guapo, ahora todo iluminado, con sus lucecitas colgadas, sus árboles y sus ciervos de luces, era como un cuento de hadas, o eso me pareció en ese momento, si bien he de reconocer que hicimos bien en empezar por Gante, pues Brujas sí es un pueblo de cuento de hadas, y Bruselas engalana todas sus calles como si siempre fuera Navidad.

Noria y mercadillos navideños en Gante
El ambiente navideño de Gante

Volví a recorrer con Pere a rastras todo el mercado, se acercaba la hora de cenar, así que fuimos comparando los diferentes sitios, que hay muchísimos y acabamos cenando unos excelentes perritos en uno de ellos, no sin antes haber probado las famosas e inigualables patatas fritas de Bélgica, con salsa andalouse mmm… para chuparse los dedos jejeje.

Una vez cenados ya era hora de dirigirnos a nuestro alojamiento de esta noche, un piso de Airbnb por 36€ la noche, en esta ocasión compartido. Se suponía que el apartamento se encontraba a una escasa media hora caminando, lo cual no es mucho, pero con nuestro gran sentido de la orientación y además de noche, cuando todas las calles parecen iguales, nos perdimos un poco y llegamos algo más tarde de lo previsto. Sin embargo los anfitriones nos atendieron espléndidamente y no tengo más que elogios para esa casa, estaba todo limpísimo, una decoración con mucho gusto, nuestra habitación súper cuca y el baño inmejorable. Después de todo el día caminando, cansados, nos encontramos con una ducha con torre de chorros, con diferentes intensidades, luz regulables, música, vamos, una delicia para los sentidos, ¡me hubiera quedado allí a vivir!

Sintiéndonos mejor que en casa pasamos una agradable noche para levantarnos con fuerzas renovadas y visitar Brujas.

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