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Nueva Zelanda XVI – Wellington, con un día no basta

[14/03/2016]Las enormes figuras de Gandalf y Gollum que vimos en nuestra llegada al aeropuerto de Wellington, provenientes de Christchurch, sólo fue una pequeña degustación de las maravillas que íbamos a descubrir en esta increíble ciudad.

Figura hiperrealista creada por Weta Cave para la exposición sobre la batalla de Galípoli en el museo Te Papa
Figura hiperrealista creada por Weta Cave para la exposición sobre la batalla de Galípoli en el museo Te Papa

 

Weta Cave, visita obligada para los fans de El Señor de los Anillos

Lo primero que no podíamos dejar de visitar es la Weta Cave, la base de la compañía de efectos especiales de muchas películas y, en especial, del señor de los anillos. Su horario es de 9:00 a 17:30 y desde primera hora realizan visitas guiadas a una parte de sus instalaciones. Así que cogimos el coche y nos plantamos allí a primera hora, realizando el tour que duró aproximadamente 45 minutos. Durante la visita no se pueden hacer fotos, así que únicamente os podemos enseñar la tienda y la parte exterior. Para aquellos que no dispongáis de vehículo hay tours que te recogen en el centro de la ciudad.


Al llegar te reciben tres orcos que están vigilando la entrada y con los que, como no podía ser de otra manera, todos los turistas nos hacíamos fotos. Entramos, reservamos la visita y empezó puntual, la verdad es que únicamente te muestran una parte pequeña de la empresa, pero te explican un montón de cosas interesantes y, aunque te quedas con ganas de más, vale muchísimo la pena.

Tres orcos en entrada de Weta Cave
Los tres orcos que defienden la entrada de Weta Cave

Nos enseñaron por ejemplo los diferentes tipos de malla y cuanto pesan cada una según se vaya a ver más o menos en detalle en la escena en cuestión, había que no pesaban absolutamente nada y estaban hechas como de una especie de plástico. Tocamos prótesis como por ejemplo una oreja falsa que parecía totalmente real al tacto. Vimos réplicas en miniatura como el castillo del príncipe Caspian de Las crónicas de Narnia, utilizado para grabar determinadas escenas y en el que no faltaba ni un pequeño detalle. También armas falsas utilizadas en diferentes rodajes, peluches de las series de animación y muchas más cosas.

Museo de la tienda de Weta Cave
No podemos enseñaros fotos del interior de los estudios Weta Cave, pero sí las piernas de Bilbo que se encuentran en el pequeño museo de la tienda

La visita finaliza con un documental exclusivo sobre los inicios de Weta Workshop, Como anécdota os podemos contar que en las instalaciones, durante la visita, vimos pasar justo al lado nuestro al mismísimo Richard Taylor, fundador de Weta.

Al salir puedes visitar la tienda, la cual tiene un pequeño museo con diversas piezas, aunque la tienda en sí ya tiene piezas que bien podrían considerarse de museo, aunque el precio también lo vale, que sino hubiéramos llenado la maleta de figuras jejeje.

Figuras exhibidas en el pequeño museo de Weta Cave
Figuras exhibidas en el pequeño museo de Weta Cave
Figura de un dragón en la tienda de Weta Cave
Perfecto dragón que protege su tesoro, el cual deberíamos robar para poder pagarlo :p

Por cierto, para aquellos que os interese el señor de los anillos en un folleto del hotel descubrimos un tour de localizaciones que nos pareció muy interesante, pero intentamos reservar y ya no quedaban plazas 🙁

 

Una de las mejores hamburguesas que hemos probado, Cuba Street

Prácticamente dedicamos toda la mañana al Weta Cave, así que al volver dejamos el coche en el hotel y bajamos al centro andando, concretamente a Cuba Street, la calle comercial más importante de Wellington.

Entrada a la famosa calle Cuba de Wellington
Entrada a la famosa calle Cuba de Wellington

Buscando un sitio para comer vimos una furgoneta de comida que tenía delante la zona de mesas y sillas hechas con pales y bidones de madera, me pareció que tenía mucha encanto y las hamburguesas tenían super buena pinta. No me equivoqué, la hamburguesa estuvo buenísima, y el sitio me encantó, no dudaría en volver si fuera otra vez a Wellington.

Tatiana sentada en la hamburguesería
Hamburguesería callejera con mucho encanto
Hamburguesas y patatas fritas
¡Las hamburguesas estuvieron riquísimas!

La joya de Wellington, el Museo Te Papa

Con la barriga bien llena nos dirigimos al Museo Te Papa, una pena, la tarde no os bastó ni para ver la mitad. Su horario es de 10:00 a 18:00 y la entrada es gratuita, el museo recorre toda la historia de Nueva Zelanda, además de tener zonas interactivas como por ejemplo un pequeño juego en el que tienes que elegir diversos productos extraterrestres para llevártelos a tu planeta y ver como interactuan en otro hábitat, principalmente quiere alertar de los peligros de introducir especies ajenas, sobre lo cual están muy concienciados después de los problemas que tuvieron por la introducción de nuevas especies por parte de los colonizadores. Por poner un ejemplo, los possum, introducidos desde Australia, se comen todas las aves y algunos árboles creando graves problemas en el ecosistema.

Cartel del Museo Te Papa
Como podéis ver, el Museo Te Papa tiene muchísimo por ver

Un elemento muy destacado en este museo es la parte dedicada a la batalla de Galípoli, no por la parte batalla, que también es interesante, sino por las enormes figuras que la representan, las cuales fueron elaboradas por el estudio Weta Cave y son realmente impresionantes, cuidando hasta el más mínimo detalle, como por ejemplo las lágrimas de una enfermera o las moscas sobre la comida, son una verdadera obra de arte.

Figura creada por Weta Cave para la exposición Galípoli en el Museo Te Papa
Figura creada por Weta Cave para la exposición Galípoli en el Museo Te Papa

Y además de todo esto, había una exposición temporal de Dreamworks que tenía muy buena pinta, de hecho ya habíamos topado con ella en nuestra visita Australia, pero se ve que esta gafada para nosotros y en esta ocasión tampoco tuvimos tiempo de entrar.

Llegada la hora de cierre, a las 18, nos invitaron a abandonar el museo, quedándonos con las ganas de visitar todo lo que nos quedaba por ver, pero… en este viaje ya no podría ser, ya que al día siguiente cogeríamos el coche hacia nuestra próxima visita, Rivendell.