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Volvemos a Japón XIII – Kanazawa, viaje al Japón feudal

Tras conocer el monte Kurama en nuestro recorrido de Kibune a Kurama, nuestro viaje continuaría hacia los Alpes Japoneses, o al menos hasta donde pudiéramos llegar, ya que hay muchas zonas a las que en invierno no se puede acceder por la nieve. En esta ocasión, nos detuvimos en la ciudad de Kanazawa, donde tuvimos la oportunidad de conocer mejor cómo vivían los samuráis en la época feudal, además de una visita (pasada por agua) a los jardines Kenrokuen.

Árboles reflejados en el estanque de los jardines Kenrokuen
El agua juega un papel muy importante en los jardines Kenrokuen, como no podía ser de otra manera en un jardín japonés.

[13/03/2015]

De Kyoto a Kanazawa

Nos levantamos temprano para coger sobre 7:30 el tren, concretamente un express Thunderbird, hacia Kanazawa. El trayecto dura algo más de dos horas pero no me hubiera importado que fuera más largo, ya que los paisajes que vimos en su recorrido fueron espectaculares. Capas de nieve por todo, campos cubiertos de nieve hasta donde llega la vista, me hubiera parado en cualquier punto en medio de la nada para simplemente tumbarme sobre el manto blanco. Pero claro, no sabíamos donde estábamos, ni si nos podíamos parar en una estación cualquier y llegar a esos campos, y además íbamos cargados con las maletotas, así que llegamos hasta Kanazawa.

Una vez en la estación lo primero que hicimos fue dirigirnos al hotel (APA Hotel Kanazawa Ekimae), que está pegado a la estación, para dejar las maletas, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que no podían guardarlas porque tenían muy poco espacio para ello y ya estaba lleno. Obviamente, como buenos japoneses, nos lo dijeron de forma muy amable y con preocupación, les sabía mal no poder ofrecernos ese servicio. Pero sea como fuera tuvimos que volver a la estación a buscar las taquillas, menos mal que, como ya comenté, hay por todo, así que nos o hubo problemas en encontrar una y dejar nuestro equipaje allí durante todo el día.

El siguiente paso era comprar los pases diarios de autobús. Para ello basta con salir de la estación, justo en la puerta hay un torii enorme de madera, que es desde donde salen los autobuses, y allí mismo hay casetas donde venden los pases.

La estación de autobuses de Kanazawa
La estación de autobuses de Kanazawa

El Loop Bus opera de 8:30 a 18:00 y, como su propio nombre indica, realiza un recorrido circular por los lugares turísticos de la ciudad. Así que únicamente hay que ir bajando por orden donde nos interese, y volver a cogerlo para ir a la siguiente parada, así de fácil.

Sí, fácil y prometía ser bastante chulo, sobretodo el jardín de Kenrokuen, considerado uno de los tres jardines más bonitos de todo Japón, sin embargo la lluvia y el frío nos volvió a estropear al día, pero vayamos paso a paso.

 

Kanazawa: inmersión en la cultura samurái

Comenzamos nuestro recorrido por el Barrio Samurái o Nagamachi Korinbo, para llegar a él hay que apearse en la parada Korinbo. Lo más importante de este barrio es:

  • La Casa Samurái de la familia Nomura (Buke Yashiki Ato Nomura Ke), cuesta 500 yenes y su horario es de 8:30 a 17:30. Se trata de una mansión samurái con un precioso jardín, pues los Nomura eran una familia samurái de alto rango, que se arruinaron, como muchas otras, cuando acabó la era feudal. La verdad es que el jardín es precioso, muy coqueto y te apetece quedarte allí a vivir, pero la verdad es que ya comenzaba a llover y no se podía disfrutar en todo su esplendor.
  • Jardín de la Casa Samurái de la familia Nomura en Kanazawa
    El precioso jardín de la Casa Samurái de la familia Nomura
  • El Museo Shinise Kinenkan, cuya entrada cuesta 100 yenes y su horario es de 9:30 a 17:00. Se trata de una antigua farmacia que nos muestra cómo vivían los comerciantes de la época. No es muy grande pero es curiosa y bien vale la pena la visita.
    Exposición del Museo Shinise Kinekan, Kanazawa
    En el Museo Shinise Kinekan se muestra como seria un comercio en la época samurái
  • El Museo Maeda Tosanokami-ke Shiryokan, la entrada cuesta 300 yenes y su  horario es de 9:30 a 17:00. El museo está dedicado al clan Maeda, el cual es muy importante en la historia de Kanazawa. Se pueden ver armaduras samuráis y otras reliquias de la familia. Es interesante para conocer un poco mejor la tradición y culturas japonesas.
    Espada y espada corta exhibidas en el Museo Maeda Tosanokami-ke Shiryokan, de Kanazawa
    Espada y espada corta exhibidas en el Museo Maeda Tosanokami-ke Shiryokan
    Exposición de objetos de la vida cotidiana del antiguo Japón en el Museo Maeda Tosanokami-ke Shiryokan (Kanazawa)
    En el Museo Maeda Tosanokami-ke Shiryokan se pueden ver objetos de la vida cotidiana del antiguo Japón
  • El Museo Ashigaru Shiryokan, la entrada es gratuita y su horario es de 9:30 a 17:00. El museo está compuesto por dos casas que nos muestran lo austera que era la vida de los soldados de a pie (ashigaru), el rango más bajo de los samuráis.
  • Interior de una casa de ashigaru, en el Museo Ashigaru Shiryokan de Kanazawa
    Las casas de los ashigaru no contaban con muchos lujos, como podemos ver en el Museo Ashigaru Shiryokan

Visita a los jardines Kenrokuen (Kanazawa)

En este punto tomamos el autobús hasta nuestra siguiente parada, el Castillo de Kanazawa. Sinceramente, como no habíamos leído grandes comentarios sobre su interior, y la mayoría de castillos japoneses tienen su real atractivo en el exterior, lo vimos desde afuera, que la verdad es que es imponente.

El castillo de Kanazawa visto desde su parque
El castillo de Kanazawa visto desde su parque

Justo delante se encuentra una de las entradas al Jardín Kenrokuen, ya que antiguamente era el jardín del castillo. La entrada cuesta 300 yenes y su horario es de 7:00 a 18:00. Durante todo el día había estado lloviznando y en estos momentos, a primeras horas de la tarde, comenzó a pegar más fuerte y además hacía frío, lo que no nos permitió valorar correctamente uno de los tres jardines más hermosos de todo Japón.

Vista general del los jardines Kenrokuen nevados
Las estructuras con las que evitan que la nieve rompa las ramas de los árboles nos llamaron mucho la atención
Ciruelo en flor en los jardines Kenrokuen de Kanazawa
Un cerezo ciruelo en flor

Es cierto que es muy grande, tiene árboles de todo tipo, casitas de té, pequeños lagos, y en un día soleado sería una delicia pasarse el día entero paseando. Es un auténtico oasis en medio de la ciudad. Sin embargo, con la lluvia y el viento, no era el día ideal, así que bueno, intentamos pasear por todo el parque pero no nos deleitamos y, tras dar una vuelta por todo el recinto, salimos hacía el distrito de las geishas.

Pequeño tori entre los árboles de los jardines Kenrokuen, de Kanazawa
Los jardines Kenrokuen ofrecen innumerables rincones con encanto

 

El distrito de las geishas de Kanazawa

El distrito de las geishas se encuentra en la parada Higashi, ubicación que originariamente se encontraba fuera de la ciudad. Lo más destacable es una antigua casa de geishas, la casa de té Ochaya Shima, que está abierta al público. Aquí me pude hacer una foto en una habitación de la casa sujetando una sombrilla como si fuera una auténtica geisha, aunque con muchísimo menos glamour jajajaja.

Tatiana con una sombrilla estilo japonés antinguo
Rebosando estilo :-p

Tras dar una vuelta, con frío en el cuerpo y las ropas algo mojadas, decidimos que era hora de ir a descansar al hotel. Volvimos a la estación, recogimos nuestras maletas y hacia la habitación.

El APA Hotel Kanazawa Ekimae es totalmente recomendable si visitáis la zona. Nos costó unos 60€ la habitación doble con baño, la cual es pequeñita aunque con espacio suficiente, cómoda y limpia, pero el atractivo real de este hotel es el baño común.

Yukata y grulla de origami sobre la cama de una habitación del APA Hotel Kanazawa Ekimae
Nuestra habitación en el APA Hotel Kanazawa Ekimae, con yukata y grulla de origami incluida ^_^

Antes de ir lo que más me llamaba la atención era la bañera exterior climatizada, pues llevaba la idea de nuestra estancia en el Yumotokan; en este caso nada que ver, es muy pequeña y al no estar tan apartado de la civilización está realmente muy tapado y encima como estaba nublado no se veían estrellas en el poco cielo que se puede ver. Sin embargo el baño fue una grata sorpresa, las instalaciones son enormes, tienen la típica ducha con el taburete para lavarse, después una piscina enorme con chorros y una sauna. Además en la zona de los lavabos son pequeños tocadores muy cucos, con su banquito, su espejo, multitud de cremas y accesorios, vamos, como una princesa te sientes ^_^

Y sí, como no, en Japón ya tienen carteles con mi cara como la gaijin que mete la pata por todo. En este caso yo iba con la lección aprendida de sitios anteriores, pero.. cada sitio es diferente, por ejemplo sabía que tenía que dejar las zapatillas fuera, ¿pero donde concretamente? Yo pensaba que dentro ya de la sala, donde las taquillas, pues no, era fuera, en el pasillo. En este pasillo había un señor en una especie de recepción que llamó a una chica para que me acompañase y me explicara cómo iba todo. Muy bien, pero con mi “magnifico” japonés ¬_¬ …

Ayudándonos de todas las señas conocidas me explicó cómo dejar la ropa en las taquillas, que no podía entrar con nada de ropa en la sala de duchas y las normas básicas. Pero yo no veía cómo acceder a la bañera exterior, así que con mi inglés chapucero me hice entender, con su inglés no mucho mejor que el mío la entendí. ¡Aviso para navegantes! Para acceder hay que ir hasta el fondo de la zona de bañeras y medio escondida hay como una escalera de servicio, se sube por ahí hasta la azotea, nada glamouroso no :p

Después de haber dejado mí imprenta personal de torpe en Kanazawa, y tras darme todo igual gracias a la relajación total que me proporcionaron las cálidas aguas del baño, volví a la habitación a dormir, pensando por una parte que me podría acostumbrar a esto de los baños públicos jeje y, por otra, en el trayecto que nos esperaba al día siguiente hasta Takayama.

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