Donde la oferta me lleve

Volvemos a Japón I – ¿Otra vez Japón?

¿Otra vez Japón? Es la pregunta que nos hicieron muchos familiares y amigos cuando les dijimos que teníamos billete para volver al país nipón. Pero… ¿otra vez? Sólo Honshu, la isla principal, tiene un área total de 230.500 km2, una población de 98.352.000 habitantes, se divide en 5 regiones y 34 prefecturas, así que podemos decir que hay muchísimo por ver ;).Además su gente es tan amable que no dejas de pensar en porque los españoles no nos pareceremos aunque sólo sea un poco, la limpieza de los lugares públicos superaría la prueba del algodón, y sus templos te hacen plantear el cambiarte de religión o creer en algo, según el caso. Todo eso y mucho más hizo que no lo dudásemos cuando vimos una nueva oferta a Japón: Barcelona – Tokyo, Tokyo – Londres por 322 €, a lo que añadimos un Ryanair de ida a Barcelona por 34 € y uno de vuelta de Londres por 40€. Precio total ida y vuelta por persona desde Palma a Japón 396€, no está nada mal 😉

Torii
Kibune, un ejemplo de las maravillas que pudimos visitar en este viaje a Japón

[27 y 28/02/2015]

Días «gratis» en Barcelona, con Fever y Amoma

Día 27 de febrero por la tarde cogimos un avión que nos llevaría a pasar unos días en Barcelona antes de cruzar el océano. Gracias a un concurso de Amoma habíamos conseguido un par de noche de hotel gratis, así que nos fue perfecto para estos primeros días, que aprovechamos para visitar a TAG y hacer una serie de tours guiados con Fever, cuando esta empresa aún molaba :p.

Selfie delante de la entrada al hotel Guitart Grand Passage
Nuestra llegada triunfal al hotel ^_^

El hotel en cuestión fue el Guitart Grand Passage, un fantástico hotel de cuatro estrellas, con un baño enorme, una sala de estar como si estuvieras en casa, sofá, tele, mesa y sillas, uno de los dormitorios donde mejor hemos dormido, la cama era amplia y muy cómoda, y un precioso balcón acristalado.

Llegamos al hotel ya a la hora de cenar, así que TAG nos pasó a recoger y fuimos a disfrutar de una cena rápida en buena compañía antes de relajarnos en nuestra habitación.

 

Interior de nuestra habitación en el Guitart Grand Passage
La sala de estar de nuestra súper habitación en el Guitart Grand Passage

Como nos esperaba un largo viaje nos levantamos con tranquilidad, tomamos un desayuno de lujo, reposamos la comida y fuimos dando un paseo hasta el centro comercial Diagonal, una vez allí TAG nos llamó para ver donde estábamos y como se encontraba cerca de su vivienda volvimos a quedar para tomar una cervecita en una terraza muy cuca, se trata de un bar dentro de un casal ubicado en la plaza Concordia.

Directamente desde allí nos dirigimos hacía el Fossar de les Moreres, donde a las 16:30 comenzaría la ruta de la Barcelona Criminal, que nos llevaría a conocer los crímenes más famosos que han tenido lugar en la ciudad condal durante su historia, tanto crímenes reales como algunas leyendas de las que no se sabe exactamente cuánto tienen de verídico. Durante el tour visitamos, entre otros muchos lugares, la Plaça del Rei, lugar donde se encuentra la antigua casa del verdugo de la ciudad y la figura de Santa Eulalia en la calle de la Baixada, donde según la leyenda la joven mártir fue lanzada rodando dentro de un tonel con clavos.

Vista general de la Plaça del Rei, en Barcelona
Plaça del Rei, uno de las visitas que realizamos en Barcelona antes de volar a Japón
Imagen de la figura de Santa Eulalia en la calle de la Baixada
El guía del tour explicando el martirio de Santa Eulalia

Y, como nos quedamos con ganas de más historias macabras, a las 21:30 en Passeig Lluís Companys, iniciamos otra ruta, Fantasmas de Barcelona, esta vez sí centrándose más en las diversas leyendas ambientadas en la ciudad, como por ejemplo la trágica muerte de Pere Pals en el monasterio de Sant Pere, en la plaza del mismo nombre.

Foto nocturna de la entrada al Monasterio de Sant Pere, Barcelona
El Monasterio de Sant Pere, parte del recorrido de Fantasmas de Barcelona

Entre tour y tour dimos un tranquilo paseo por la ciudad, disfrutando de su casco antiguo y sus callejuelas con encanto, aprovechando para cenar en el Soda Bus, una chulísima hamburguesería en forma de autobús situada en la calle Aribau, 125.

 

[01/03/2015]

Vuelo con Air China, tal vez no es la mejor opción pero sí la más barata

Sobre las 9:00 teníamos que estar en el aeropuerto, así que nos tocó madrugar, volver a cargar los bártulos y embarcarnos en metro hacia la estación de Sans y de ahí al aeropuerto.

En esta ocasión la oferta que encontramos fue con Air China, y no es que la compañía sea mala, pues realmente se portaron muy correctamente e incluso a la vuelta nos pagaron un hotel para pasar la noche entre vuelos (lo cual ya explicaré cuando llegue el momento oportuno), pero tampoco son un dechado de simpatía. Por lo que pudimos comprobar en nuestro pequeño contacto con el mundo chino, no es que sean especialmente amables y, sobre todo, tampoco son muy limpios.

Decoración en el aeropuerto de Beijing
El aeropouerto de Pekín es francamente espectacular.

El vuelo fue bien, aunque los asientos no son tan cómodos como en Emirates (con quienes volamos a Australia), la comida pasable, aunque hemos probado mejor, pero lo que peor llevamos fue la escala en China. Por un lado está el obvio problema del idioma y por otro el estricto régimen del país, nosotros perdidos por el aeropuerto, sin tener muy claro donde teníamos que ir ni si teníamos que refacturar las maletas, que la chica del aeropuerto de Barcelona nos había dicho que no, pero luego al pedir a una chica de información parece que sí pero que ya se encargaban ellos de enviarlas, menos mal que al final llegaron bien; la cuestión es que íbamos más perdidos que el barco del arroz.

Comenzamos a ver trabajadores y a preguntarles, todos parecían militares dando órdenes firmes. En el control policial nos cachearon como si fuéramos delincuentes, estábamos a punto de cuadrarnos y jurar lealtad al presidente, cuando al final nos hicieron una señal seria y borde que interpretamos como: venga guiris, estáis limpios, continuad; y nosotros pensando: ¿hacia dónde? Pedimos a la chica que, como he comentado antes, nos arreglaría lo de las maletas y, esta sí, muy amablemente, nos indicó como llegar a nuestro vuelo de conexión hacia Japón.

Desde entonces sólo pensamos en si lograríamos volver a pasar el control de vuelta a España :p. Aunque de momento nos esperaban unos relajantes días disfrutando de la amabilidad japonesa.