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Japón V – Los grandes templos de Kyoto

Después del nuestra accidentada estancia en el ryokan volvimos a la estación central de Kyoto. Entre una cosa y otra ya era media mañana cuando empezamos nuestro recorrido del día; estaba lloviznando pero eso no nos impidió disfrutar del día.

El Templo dorado (Kinkaku-ji) bajo la lluvia
El Templo dorado (Kinkaku-ji) bajo la lluvia
[15/11/2013]

Kinkaku-ji (el templo dorado), Sanjusangendo y Kiyomizudera

Ya que estábamos en la estación central, subimos a su azotea para ver las vistas a la ciudad y el pequeño jardín que alberga, pero como el tiempo no acompañaba, estuvimos poco rato.

Happy Terrace, en la estación central de Kyoto
Happy Terrace, en la estación central de Kyoto

Desde la estación central nos dirigimos al templo dorado, Kinkaku-ji, el cual está abierto de 9:00 a 17:00 y cuesta 400¥. Desde la parada del bus hay indicadores muy claros para llegar al templo subiendo una pequeña cuesta. Nos llamó la tención que éste fue el único lugar donde encontramos predicciones del futuro en inglés :p. Fue muy gracioso porque el día era lluvioso y lo primero que ponía era “preveniros de la lluvia”… debieron meter en el bote todos los de lluvia esa mañana jejeje.

Numerosas islitas adornan el estanque frente al Kinkaku-ji
Numerosas islitas adornan el estanque frente al Kinkaku-ji

Kinkaku-ji

El Kinkaku-ji está situado al pie de un estanque central en el que alegóricamente se representa la historia del budismo y, al igual que el Ginkaku-ji, solo se visita por el exterior, paseando por su magnífico jardín. El nombre del templo se debe a que los dos pisos superiores se encuentran recubiertos de pan de oro, la verdad es que su visión nos dejó impresionados.

Un Ave Fénix china corona el Kinkaku-ji
Un Ave Fénix china corona el Kinkaku-ji

Al salir de aquí, nos subimos a otro bus para visitar dos nuevos templos:

Sanjusangen-do

Horario de 8:00 a 17:00, la entrada cuesta 600¥, en su interior contiene una estatua de más de tres metros y medio, considerada Tesoro Nacional de Japón, de la diosa Kannon sentada. Junto a ella se encuentran otras 1.000 estatuas de la diosa Kannon de pie de menor tamaño. Completan el conjunto 28 estatuas de deidades guardianas cuyos orígenes se remontan a la mitología hindú. Como curiosidad, cabe decir que el edificio principal se considera el mayor edificio de madera de Japón.

Exterior del templo Sanjusan-gendo
Exterior del templo Sanjusan-gendo

No tenemos fotos del interior de este templo ya que no está permitido tomarlas, pero hemos encontrado la que os mostramos a continuación (de alguien que se saltó las normas). A mi me pareció un templo más pero a Pere el conjunto de estatuas le pareció fascinante.

Estatuas en el interior de Sanjusangendo
Estatuas en el interior de Sanjusangendo (autor: Jorobeq, con licencia CC BY 3.0)

Kiyomizu-dera (templo del agua pura)

Horario de 6:00 a 18:00, la entrada cuesta 300¥. Para mi gusto el mejor del día, no solo por ser el que tiene más zonas que visitar, sino también por ser el más “lúdico”, aunque también nos tocó correr un poco y salimos cuando ya prácticamente cerraban las puertas.

Puerta Niou del templo Kiyomizu-dera
Puerta Niou del templo Kiyomizu-dera

¿Porqué digo lo de lúdico? Porque en su interior se encuentran las dos rocas en las que tienes que ir de una otra con los ojos cerrados para encontrar al amor de tu vida, hay multitud de altares para hacer los diferentes rituales mencionados en posts anteriores (Asakusa, Camino del filosofo), y además unos chorros de agua en los que tienes que hacer el proceso de lavarte las manos pero a distancia, en teoría según del chorro que cojas tendrás suerte en una cosa u otra, pero la verdad es que hay tanta gente que coges del que te toca, bueno, espero que con la imagen quede más claro ^_^.

Los chorros de agua que caen al estanque del templo Kiyomizu-dera (Otowa-no-taki).
Los chorros de agua que caen al estanque del templo Kiyomizu-dera (Otowa-no-taki).
Pagoda de tres pisos en el templo Kiyomizu-dera
Pagoda de tres pisos en el templo Kiyomizu-dera

Realizamos la visita circular al Kiyomizu-dera, sin prisa pero sin pausa, que los japoneses son muy puntuales, incluido el tema del cierre. Nos llamó la atención que las tiendas cerraban a las 6 en punto, a pesar de que hubiera turistas por todo y seguramente hubieran obtenido mayores ganancias cerrándolas algo más tarde.

Al volver a la estación central ya era hora de buscar sitio donde cenar. Nuestra idea inicial era visitar Osaka y cenar allí, pero estábamos demasiado cansados y era tarde, así que dimos una vuelta por la estación, pues había juegos de luces y sonido para celebrar Halloween, cenamos en uno de sus restaurantes, y a dormir, con la ilusión de pensar que a la mañana siguiente visitaríamos Miyajima.

Juego de luces en la estación de Kyoto
Juego de luces en la estación de Kyoto