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Australia X: ¿Son azules las Blue Mountains?

[15/09/2014]

Las Blue Mountains son unas montañas situadas cerca de Sydney, consideradas Patrimonio de la Humanidad desde 2010. En teoría se llaman así por el color azul que parecen tener si se miran desde la distancia, así que teníamos que ir a juzgar por nosotros mismos si eso era cierto ^_^, aunque sinceramente yo no les vi mucho el color.

Las montañas ¿azules?

En las cercanías de las Montañas azules se encuentran varias atracciones turísticas. Nosotros visitamos dos, las Three Sisters y el Scenic World. A continuación os lo contamos con detalle.

Scenic World, ¿parque saca cuartos o inmersión en la naturaleza?

Después de un día muy urbano en Sydney tocaba volver a disfrutar de la naturaleza. Así pues, nos levantamos pronto pues teníamos un largo trayecto en tren hasta las Blue Mountains (unas 2 horas). Para llegar se debe coger la línea Blue Mountain hasta la estación Katoomba. También existe la opción de hacer una excursión guiada con recogida en hotel (Sydney) y vuelta en un crucero por el río Parramatta.

Había leído en diferentes blogs que al llegar allí, en la calle principal, había que subirse a un bus rojo estilo retro, vale, pues el bus lo han modernizado un poquito y sigue siendo rojo, pero ya no es tan retro, es el típico autobús normal de toda la vida; y cuando dicen calle principal se refieren no a la que va paralela a la estación, sino la que va perpendicular y comienza justo enfrente de la misma.

Aclarados estos puntos que nos produjeron un poco de despiste e ir a una parada más alejada, llegamos a la primera visita, las Three Sisters. No os preocupéis, el conductor avisa, veréis mogollón de gente y carteles, no hay perdida posible. Como buenos guiris hicimos las múltiples fotos de rigor con las 3 rocas de fondo, desde el mirador de arriba, de abajo, desde el costado, jejeje.

Vista de las Three Sisters desde el mirador.

En este momento teníamos dos opciones subir otra vez vez al bus para dirigirnos a la siguiente parada (Scenic World) o ir caminando, escogimos esta segunda opción para así poder disfrutar más de la naturaleza de la zona. Decididamente fue una acertada elección, aún parándonos en repetidos ocasiones a hacer fotos no tardamos más de 40 minutos, y quienes nos conozcan sabrán que no somos unos atletas :p. Pudimos disfrutar de unas espléndidas vistas del valle y de las montañas de su alrededor, junto con riachuelos y una pequeña pero encantadora cascada.

La pequeña cascada que nos encontramos de camino al Scenic World

Una vez ya en Scenic World pasamos a comprar las entradas de “guirilandia”, que sí, no es que no me gustara, disfruté tanto las vistas como los distintos medios de transporte que podéis coger y que luego explicaré, pero bueno, podríamos decir que es una especie de parque creado para los turistas.

El Scenic Skyway en acción

Hay diferentes tipos de entradas, pero la que más conviene es la que te permite subir ilimitadamente a todo, no porque vayas a hacerlo, sino porque sale más económico que comprar por separado los tickets de cada uno de los “medios de transporte”. Una vez dentro lo que yo recomiendo es comenzar por el Scenic Railway, el tren cremallera más empinado del mundo (al menos eso afirman ellos) que desciende hasta el fondo del valle. La inclinación del recorrido del tren cremallera es de 52º pero se puede modificar la posición del asiento de modo que la inclinación sea de 64º.

Una vez en el valle se pueden realizar varios recorridos muy bien señalizados e indicando el tiempo que se tarda en recorrer cada uno de ellos, todo con unos barandillas de madera y unos paseos de moqueta para que no resbale cuando llueve, así que muy acondicionado, no os vayáis a pensar que os sueltan en medio del bosque jejeje. La temática general trata sobre las primeras minas de carbón, como funcionaban, como se recogía, …

La antigua mina de carbón convertida hoy en atracción turística

Una vez recorrida la zona, recomiendo volver a subir con el Scenic Flyway, un teleférico donde disfrutar de las vistas. Y, para seguir disfrutando de las maravillosas vistas aéreas, al llegar arriba se puede utilizar otro teleférico, Scenic Cableway (seguro que hay una diferencia técnica entre ambos pero admito que la desconozco), que lleva hasta uno de los montículos por los que habíamos pasado en nuestro recorrido desde las Three Sisters. Además de tener una visión espectacular tanto de las montañas gemelas como de las cataratas Katoomba, lo más curioso es que el suelo de la parte central es de cristal, por lo que se puede ver todo el bosque en su esplendor, convirtiéndolo en una experiencia inolvidable.

Caída de agua vista desde el teleférico

Nosotros al acabar volvimos a bajar y subir del valle con el Railway, un caprichito nuestro ya que éste posee un encanto especial que ya descubriréis cuando vayáis ;). ¡No vamos a desvelar todos los secretos! :p

Por cierto, el restaurante del recinto es bastante caro para lo que te dan y no hay mucha variedad, así que os recomendamos llevar comida si os queréis ahorrar unos euros.

Para volver lo hicimos con el mismo autobús que a la ida hasta la estación de tren, la parada está justo enfrente y tiene un dibujo del rojo retro que os explicaba al principio, es fácil de ver. Y no salgáis del Scenic World demasiado tarde porque nosotros cogimos uno de los últimos autobuses de vuelta y no era muy tarde.

Llegamos reventados al hotel, al menos yo, después del largo día, así que caí rendida en la cama para despertar al día siguiente con fuerzas renovadas para conocer un poco más sobre la ciudad de Sydney.