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La belleza de Shirakawa-go

Volvemos a Japón XV – La aldea de Shirakawa-go y el festival del sake en Takayama

Tras el paseo por Takayama el día anterior llegaba uno de los días que más ilusión nos hacía, visitar la bonita aldea de Shirakawa-go. Su particularidad son las casas estilo gassho-zukuri –declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco– que cuentan con un tejado muy inclinado para evitar la acumulación de nieve. Además, al volver a Takayama, pudimos disfrutar del ambiente festivo del Shiukumiya Matsuri, con el sake como motivo central.

La belleza de Shirakawa-go
La belleza de Shirakawa-go

[15/03/2015]

Excursión guiada a Shirakawa-go, la aldea de la nieve

En el mismo hotel habíamos contratado una excursión de medio día a Shirakawa-go, así que nos dirigimos a las 8:00 al punto de encuentro, una parada de autobús situada justo enfrente de la estación.

El autocar nos recogió, por el camino la guía nos fue contando un poco la historia de Shirakawa, lo que podríamos ver, los recorridos recomendados e incluso nos pudimos hacer una foto con un muñeco Sarubobo tamaña gigante. Entre otras cosas nos recomendaron subir con un pequeño autobús a una colina cercana desde donde se puede ver todo el pueblo de Shirakawa-go y visitar una de las varias casas donde se puede entrar.

Los Sarubobo son unos muñecos rojos típicos de Takayama, se ven por todas partes y se venden por todo como souvenir. Se trata de un amuleto con forma de bebé (o eso dicen ellos porque a mí me parecía un pimiento), ya que “bobo” significa bebé y “saru” rojo, aunque además puede significar alejar, con la idea de alejar los males.

Tatiana, sosteniendo un muñeco llamado Sarubobo, y Pere en el autobús camino de Shirakawa-go
Nuestro pequeño Sarubobo

Hay más o menos una hora entre las dos ciudades y estaba previsto que a las 12 ya estuviéramos de vuelta en Takayama, así que nos quedaba para disfrutar de Shirakawa-go unas dos horitas, tiempo suficiente nos dijeron, pero esta vez sí los japoneses mintieron. No, no bastan dos horas para ver Shirakawa-go, al menos no para mí, al menos no en invierno cuando el pueblo se cubre de blanco.

Tatiana frente a un muro de nieve más alto que ella
¡Cuanta nieve!
Casa de Shirakawa-go con mucha nieve alrededor
Las casas tenían que abrir sus propios caminos para poder acceder

Llegamos y la guía nos llevó en primer lugar a visitar la imagen típica, digamos que la que sale en todas las postales, un gran campo con una casa de fondo. El paisaje era impresionante, campos con casi dos metros de nieve, enormes mantos blancos sobre sus particulares tejados, sólo admirando el paisaje ya me hubiera quedado un par de  horas.

Tres casas estilo gassho-zukri en un paisaje nevado
La imagen típica de Shirakawa-go ^_^

Después de esto la guía ya nos dejó por libre, por lo que dimos una vuelta por las calles principales, compramos una galletitas típicas con la forma de casa de estilo gassho-zukuri y cogimos el autobús mencionado. Es cierto que desde allí arriba las vistas son de cuento de hadas, un pequeño pueblecito con tejados inclinados, cubierto de blanco, parece que en cualquier momento algo mágico pudiera pasar. Pero aparte de estar lleno hasta los topes de gente, no nos pudimos enredar mucho, ya que debíamos coger el autobús de vuelta para no hacer tarde.

Galleta con forma de casa estilo gassho-zukuri
Las galletitas con forma de gassho-zukuri estuvieron buenísimas
La aldea de Shirakawa-go nevada
Espectáculo visual desde las alturas

Volvimos a bajar al pueblo, dimos una pequeña vuelta más admirando cada rincón, yo disfrutaba de toda esa nieve e intentaba trepar algunos montículos y, sin darnos cuenta, ya tuvimos que correr hacia el autocar para que no nos dejara, así que no tuvimos tiempo de visitar ninguna casa.

Entrada de la casa Kanda en Shirakawa-go
La casa Kanda es una de las que, con algo más de tiempo, podríamos haber visitado

En definitiva, en la excursión ofrecida por J-Hoppers no hay tiempo suficiente para disfrutar de la aldea de Shirakawa-go. Si lo tuviéramos que planificar ahora o contrataríamos una excursión más larga (como esta ofrecida por Voyagin), o lo haríamos por nuestra cuenta. Por ejemplo se puede ir con autobús (aquí podéis consultar los horarios [pdf]) y así aprovechar mucho más el tiempo disfrutando de cuantas horas quieras.

 

El festival del sake de Takayama

A las 12:00 volvíamos a estar en Takayama, un poco frustrados por no haber podido disfrutar más de Shirakawa-go. El día anterior habíamos visto que ese día se celebraba el festival del sake (Shizukumiya Matsuri), así que, como teníamos tiempo, fuimos a investigar de qué se trataba.

Cartel anunciador del festival del sake (Shiuku Miya Matsuri)
Cartel anunciador del festival del sake (Shiuku Miya Matsuri)

Comenzamos por la plaza principal de Takayama, ya que ponía que el desfile comenzaba más tarde. En la plaza había un escenario montado donde se hacían diferentes representaciones y alrededor estaban montados diferentes puestos de comida, comimos allí y disfrutamos del espectáculo, además en un par de ocasiones tiraron dulces típicos; sería, salvando las distancias, algo así como los caramelos de la cabalgata de los reyes magos.

Escenario para el festival del sake de Takayama
Escenario montado especialmente para la ocasión
Tatiana comprando en un puesto de comida del festival del sake de Takayama
Comprando nuestra comida en uno de los múltiples tenderetes

Llegada la hora nos dirigimos hacia donde comenzaba el desfile, a la orilla del río, un poco más abajo de donde habíamos visitado los mercados el día anterior. Desde allí las carrozas subían a la carretera y comenzaban el desfile hasta la plaza.

Gente participando en el la celebración del festival del sake de Takayama
La celebración comienza en la ribera del río

La verdad es que vimos un Japón un tanto diferente, algo más “gamberro”, grandes barriles de sake, tíos y tías haciendo el burro de pie encima de las carrozas, gente bebiendo… bueno, que no me extraña que a esto no le den tanta publicidad turística jejeje. Pero igualmente fue curioso, había carrozas de diferentes organizaciones, por ejemplo había la del equipo de béisbol, una solo de chicas, etc.

Una carroza participante del festival del sake de Takayama
Las “carrozas” desfilando
Una carroza participante del festival del sake de Takayama
La persona de encima de la “carroza” debía mantener el equilibrio mientras la balanceaban

Una vez en la plaza dejaron las carrozas aparcadas y se juntaron todos a beber, la verdad es que había tanta gente que ya no pudimos ver todo lo qué pasaba, ni pudimos estar mucho tiempo porque debíamos recoger las maletas en el hotel y tomar el tren hacia Tokyo.

Actuación en el escenario del festival del sake de Takayama
Ritmos de percusión en el festival del sake de Takayama

 

Regreso a Tokyo desde Takayama

Y aquí vino uno de los momentos de tensión del viaje. Ya os contamos que el día anterior habían inaugurado una línea de Shinkasen, muy bien, pero no caímos en que era la misma dirección que debíamos tomar nosotros. Llegamos a la estación y ese día no había ni una plaza libre, nos quedamos con cara de póker y muy asustados. ¿Qué nos vamos a quedar tirados en Takayama? ¿Tenemos que llegar a Tokyo? Le pedimos al hombre como podíamos llegar, obviamente no sabía inglés, nos dijo algo de ir a otra estación y coger el shinkasen allí, si quedara algo libre.

Bueno, relax y pensar, tiramos de nuestra gran amiga la app Hyperdia y nos salvó la vida ya que nos indicó como llegar a Tokyo de un modo alternativo. Tomamos los billetes, subimos al tren hasta nuestra primera parada, llena de gente hasta los topes para hacer fotos a los shinkasen que pasaran, tuvimos que hacer cola para un asiento no reservado, y menos mal que llegamos pronto porque la cola en un momento se hizo larguísima.

Tren shinkansen en la estación de Toyama
Multitud de cámaras inmortalizando el momento del paso del shinkansen en Toyama

En el shinkansen, para sorpresa de Pere, había incluso gente de pie. ¡Qué obsesión! Pero después de la tensión y los nervios llegamos sanos y salvos a la estación de Tokyo, donde tomamos la línea JR hasta Ueno y desde ahí el metro hasta Asakusa, donde se ubicaba nuestro nuevo alojamiento.

En esta ocasión otro apartamento de Airbnb, el propietario nos dejó las llaves dentro y así no hubo problema con la hora de llegada. La verdad es que el apartamento estaba un poco sucio, con pelos, sobretodo en el baño, los muebles de cocina muy viejos, entre ellos la parte de los fuegos no llegamos a saber si funcionaba o le faltaba alguna pieza rota en un tiempo anterior. La cama era de plaza y media, así que algo estrecha, aunque esta sí limpia. Y, bueno, la verdad es que hemos estado en sitios mejores, pero para dormir tres noches y por el precio que nos costó (42€ la noche), pues ya nos fue bien.

Como cosas positivas es que se encuentra a 2 minutos de la parada de metro, tiene supermercados y restaurantes cerca, el templo de Asakusa está también a un par de minutos, el propietario deja unos paraguas dentro para usarlos en caso necesario, y en el termo se puede regular la temperatura en la que quieras que salga el agua, alguno muy valioso para una friolera como yo.

Cama del alojamiento en Asakusa
Nuestra pequeña habitación en Asakusa
Elemento de nuestra cocina de nuestro alojamiento en Asakusa que desconocemos para qué se usa
¿Y ésto qué es?

Tomamos una cena rápida comprada en un supermercado y nos fuimos a descansar, ya que al día siguiente nos tocaba visitar Yokohama tras conocer Odaiba más a fondo (donde ya habíamos estado en nuestro primer viaje).Si esta entrada te ha resultado útil, puedes compartirla en tus redes sociales 😉 Y si tienes alguna duda sobre nuestro día en Shirakawa-go y Takayama o has visitado estos lugares y quieres compartir tu experiencia con nuestra comunidad, puedes contactarnos en Facebook, Twitter o cualquiera de nuestras redes sociales (en la columna lateral las puedes encontrar todas).