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Nueva Zelanda VI – Hikking en el glaciar Franz Josef y relax en el spa

Tras un día algo más relajado, de paseos entre acantilados y de naturaleza nocturna, nuestro destino de hoy era más montañoso, nos tocaba recorrer el glaciar Franz Josef, el cual se encuentra a una hora y media en coche de Hokitika, perfecto para la excursión que teníamos reservada a las 12:45.

El Glaciar Franz Josef visto desde un helicóptero
Emocionados, dentro del helicóptero, veíamos el glaciar Franz Josef cada vez más cerca

 

[04/03/2015]

Nuestro alojamiento en Franz Josef

Llegamos a Franz Josef sobre las 11:00 y realizamos el check in en el Sir Cedrics Chateau Franz Backpacker & Motel. El hotel es muy chulo, con una decoración llamativa y una gran oferta de alojamiento para diferentes gustos y presupuestos, además dispone de parking gratuito aunque la verdad es que por la zona es fácil aparcar.
Nosotros reservamos una habitación, por 50 € la noche, en la que compartíamos el baño, salón y minicocina únicamente con otra habitación. La minicocina estaba muy vieja, en malas condiciones y, aparte de vajilla, únicamente disponía de un microondas. El baño también tuvo mejores años, pero para asearse ya iba bien. La habitación no estaba mal, suficientemente amplia y cómoda, la única pega es que la conexión wifi casi no llegaba. Además el hotel, o mejor dicho backpacker, da por las noches sopa de verdura gratis (aunque a nosotros no nos gusta y no la probamos) y palomitas (en realidad maíz y la palomitera para que cada cual se haga las suyas), y también incluye desayuno, muy básico (leche y unos cereales básicos sin azúcar, que por lo que vimos en los supermercados eran los más baratos) pero gratis 😉

Pared decorada con equipación de nieve en el Sir Cedrics Chateau Franz Backpacker & Motel
Original decoración del Sir Cedrics Chateau Franz Backpacker & Motel

 

Zona común y habitaciones privadas en uno de los edificios del Sir Cedrics Chateau Franz Backpacker & Motel
Aquí se pueden observar, desde la zona común, las dos habitaciones contiguas

Franz Josef está pensado totalmente para el turismo de los glaciares, así que cualquiera de los múltiples alojamientos que hay están bien situados.

Vista del pueblo de Franz Josef con las montañas de fondo
Franz Josef, un pueblo creado alrededor del fenómeno glaciar

Caminando sobre el glaciar Franz Josef, una experiencia única

Comimos algo rápido y nos dirigimos hacia el local de Franz Josef Glacier Guide, donde teníamos reservada la excursión. Aquí nos dieron toda la información necesaria, nos dieron el color del que sería nuestro grupo, y, tras esperar nuestro turno, nos facilitaron toda la equipación. Cuando digo toda es toda, habíamos leído en la web que si era necesario te facilitaban unos sobrepantalones y unos guantes, pero parecía que mejor si tú ibas preparado, por ello y aprovechando que teníamos pensado visitar algún sitio más de nieve, nos compramos unos pantalones adecuados. No hizo ninguna falta, allí te dan los pantalones, una chaqueta impermeable (con la que yo me moría de calor por el glaciar), unos guantes, unas botas y los crampones (con una mochilita para llevarlos, donde también puedes meter alguna cosilla más).

Tatiana y Pere en el glaciar Franz Josef
Ya en el glaciar totalmente equipados

Una vez equipados y explicadas las normas de seguridad, nos subimos al helicóptero que nos llevaría hasta lo alto del glaciar. Las vistas son impresionantes, verdaderamente lo recomiendo a todo aquel que tenga dudas, nosotros también las tuvimos porque no es barato, pero vale totalmente la pena. Además yo tuve suerte y me tocó ponerme en el asiento de delante, así que lo vi de lujo ^_^

Tatiana en el asiento delantero del helicóptero que te transporta al glaciar Franz Josef
¡Qué suerte! Me tocó ir delante en el helicóptero ^_^

En este punto quisiera explicar que, si bien es cierto que vale la pena la excursión, hay que tener en cuenta que se cancelan un porcentaje muy alto de ellas por condiciones climatológicas. En nuestro caso, sin ir más lejos, dudaban de si nuestro turno se cancelaría porque había muchas nubes y los helicópteros no sabían si podrían volar, menos mal que al final tuvimos suerte ^_^ Posteriormente la guía nos explicó que había meses que habían hecho excursiones sólo un día y que lamentablemente es cierto que se cancelan muchas excursiones, siempre pensando en temas de seguridad.

Llegamos al glaciar, bajamos del helicóptero, nos presentaron a quien sería nuestra guía, la cual nos explicó cómo ponernos los crampones y caminar por el hielo, y comenzamos nuestro recorrido.

El glaciar Franz Josef
En estas imágenes no se puede apreciar la grandiosidad del glaciar Franz Josef…

El hielo, aunque no se aprecie claramente en las fotos, se veía de un azul brillante. Ascendimos la montaña por los sitios asegurados y habilitados por los trabajadores, nos recomendaron no salirnos de la senda marcada ya que podíamos caer en un agujero del hielo.

El glaciar Franz Josef
…ni tampoco logramos captar su color azul intenso…

 

Tatiana en el glaciar Franz Josef
…pero si venís no os arrepentiréis de realizar esta excursión por el glaciar

Mientras ascendíamos, la guía iba realizando paradas donde nos explicaba la historia del glaciar y su situación actual, además de ir picando el hielo para facilitar el camino. En una de ellas, cuando ya estabas en la posición más alta a la que llegaríamos ese día, vimos, más bien primero oímos caer un enorme bloque de hielo. Fue impresionante, era enorme y se iba deshaciendo con la velocidad de la caída.

Con la emoción de haber sido participes de una experiencia única volvimos, en una ruta circular al punto de partida, donde volvimos a subirnos al helicóptero para realizar el recorrido de vuelta.

 

Disfrutando de las Hot Pools en Franz Josef

La parte más emocionante del día ya había acabado pero aún nos faltaba el momento relax, que no hay que desmerecerlo. Con la propia excursión se tiene derecho de entrada a las hot pools (piscinas de agua caliente), en las que el agua proveniente de los glaciares es calentada en un ambiente único muy agradable. Pero nosotros decidimos darnos un lujo y reservamos una hot pool privada a las 19:30, tras la excursión eran aproximadamente las 17:30, así que dimos una vuelta mientras volvíamos al hotel a cambiarnos y recoger lo necesario (básicamente toalla y bañador). En el local se alquilan toallas para los que prefieran no pasear lo suya, pero nosotros siempre somos más partidarios de llevar la nuestra.

Volvimos al local de Franz Josef Glacier Guide, pues allí mismo tienen las piscinas, nos dieron las instrucciones básicas y nos acompañaron a nuestra estancia privada. Las instrucciones son básicamente que tienes una hora, que unos 10 minutos antes sonará una señal para avisarte y que no te pillen desprevenido, que allí mismo hay duchas que se pueden utilizar y poco más.

El lujoso baño y zona privada de las hot pools de Franz Josef
El lujoso baño y zona privada de las hot pools

El sitio me encantó, ya no sólo poder disfrutar del agua de las montañas calentita, sino porque la bañera en si es muy cuca, con una especie de porche, muy cómodo y relajante, el tiempo se me pasó volando, me hubiera pasado allí toda la noche. Al sonar la señal salimos y nos duchamos, el baños tiene ducha, lavabo y un vestidor, todo muy lujoso, cuidado y limpísimo. Realmente fue una pasada y salimos como nuevos ¡Volvería sin dudarlo!

Hot Pool en Franz Josef
Descansamos como reyes en esta piscina de agua caliente

Ya os adelantamos que en Queenstown también tuvimos el placer de disfrutar de una hot pool privada (siempre va bien un regalito relajante de vez en cuando, y al haber tanta oferta los precios no son caros), pero consideramos que la de Franz Josef fue mucho mejor, pero está claro que esto es una apreciación personal.

Dormimos como unos angelitos, totalmente relajados, preparados para las horas de coche que nos esperaban hasta Queenstown.