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Volvemos a Japón IX: Descubriendo Osaka

[09/03/2015]

Después de pasar un día increíble disfrutando del Hiwatari Matsuri (festival del fuego) al pie del monte Takao, dejamos Tokyo y nos dirigimos a Osaka, para conocer esta gran la ciudad.

Las decoraciones doradas destacan en el tejado del castillo de Osaka
Las decoraciones doradas destacan en el tejado del castillo de Osaka

De Tokyo a Osaka

Nos levantamos pronto para subirnos al Shinkansen con destino a Osaka, para ello cogimos la Yamanote Line hasta Shinagawa y desde aquí ya Shinkansen directo hasta Shin-Osaka. Desde aquí teníamos dos opciones para llegar a nuestro hotel (Hana Hostel Osaka). La primera era combinar varias líneas JR hasta la estación JR Namba y desde allí andar unos 14 minutos, pero como íbamos cargados con las maletas y había la posibilidad de perdernos, elegimos la segunda opción, que consistía en tomar la línea de metro Midosuji hasta la estación Shinsaibashi, que deja a 2 minutos andando (recordemos que el metro no está incluido en la JR Pass). Mirado con perspectiva la primera opción no es mala, pues la estación está a un pequeño paseo, sin embargo sin conocer el terreno volvería a elegir la segunda para evitar pérdida de tiempo innecesaria.

 

El castillo de Osaka

En nuestra anterior visita no tuvimos la oportunidad de visitar Osaka, así que nos quedaba mucho por descubrir. Tras dejar nuestro equipaje en el hotel, nos dirigimos al Castillo de Osaka, para empezar por las visitas más alejadas e ir acercándonos al centro. Para llegar fuimos andando hasta la estación JR Namba y desde allí cogimos la Loop Line hasta Osakajokoen Station. La parada da a la parte de atrás del castillo, por lo que se deben atravesar sus tranquilos jardines para llegar a él.

El castillo de Osaka
El imponente castillo de Osaka

El castillo es imponente, construido en una posición alta y privilegiada desde donde controlar todos los alrededores, realmente vale la pena descubrir su magnificencia, pero, desde mi humilde opinión, basta con verlo por fuera. El interior, como según he leído pasa en la mayoría de castillos japoneses, únicamente encontramos un museo de historia y tradición japonesa, que no está mal, pero tampoco es de lo más interesante. Para quién pueda estar interesado la entrada nos costó 600 yenes.

Para acceder al castillo se tiene que atravesar el puente Gokurakubashi, que conecta la muralla exterior con la muralla interior. Poco antes de la entrada a la torre principal, nos encontramos con el pozo Kimmeisui, en el interior del cual, según la leyenda, se lanzó oro para purificar sus aguas al finalizarse la construcción del castillo (1597). Como decimos, es sólo una leyenda ya que el pozo fue construido en una época posterior a la construcción del castillo.

El pozo Kimmeisui del castillo de Osaka
El pozo Kimmeisui

El recorrido por el interior del castillo se realiza subiendo al último piso, desde donde se puede observar una magnífica panorámica de la ciudad de Osaka, y desde allí se desciende piso a piso hasta llegar, de nuevo, a la entrada. El museo trata, principalmente, la vida y obra de Hideyoshi Toyotomi, quien construyó el castillo original (lo que visitamos es, en realidad, una reconstrucción de 1997, ya que el castillo fue derruido en 1868), y unificó Japón bajo su mandato.

Vista de la ciudad de Osaka desde el castillo de Osaka
Vista de la ciudad de Osaka desde el castillo
Reproducción de la batalla entre las tropas de Sanada y las de Matsudaira
Reproducción de la batalla entre las tropas de Sanada y las de Matsudaira

Visitamos la torre Tsutenkaku, nos encontramos el templo Shitenno-ji cerrado y paseamos bajo la lluvia en la Den-Den Town  de Osaka

Una vez visitado el castillo nos dirigimos a la estación de Morinomiya, en dirección opuesta a la que habíamos venido, donde volvimos a tomar la Loop Line, en esta ocasión hasta la estación Shin-Imamiya. Desde aquí, y tomando la salida este, nos dirigimos al distrito de Shinsekai, el cual alberga la torre Tsūtenkaku, emblemática torre de Osaka y símbolo del progreso del país tras la Segunda Guerra Mundial, reconocible por la publicidad de Hitachi, su patrocinador.

La torre Tsūtenkaku, en el distrito de Shinsekai de Osaka
La torre Tsūtenkaku, en el distrito de Shinsekai

Desde la torre caminamos 10 minutos más hasta el templo Shitennō-ji. La entrada al recinto y a los altares de los alrededores es gratuita, pero la entrada al claustro donde se encuentran las construcciones más importantes (entre las que destaca el pabellón principal –Kondō– y la pagoda de cinco alturas) cuesta 300 yenes. Lamentablemente el templo cerraba a las 16:00 y nosotros llegamos justo a esta hora, así que sólo pudimos visitar rápidamente su patio exterior. Igualmente a esta hora nos comenzó a llover fuertemente y no apetecía demasiado pasear.

El templo Shitenno-ji
El templo Shitenno-ji

Seguimos nuestro recorrido atravesando el Den-Den Town (Nipponbashi, el barrio electrónico), el cual encontramos muy apagado y casi sin gente, no sabemos si por la hora, o tal vez por el diluvio que estaba cayendo, así que no le dedicamos demasiado tiempo.

Entrada al Den-Den Town de Osaka
Entrada al Den-Den Town
El barrio electrónico de Osaka, vacío por la lluvia
El barrio electrónico de Osaka estaba vacío por la lluvia

Los jardines del Namba Park de Osaka… pasados por agua

Continuamos hacía lo que inicialmente nos hacía más ganas, el centro comercial Namba Park, y pensaréis ¡pues vaya turistas que les apetece un centro comercial! Jejeje, pero es que, como casi todo en Japón, no es un simple centro comercial, sino que la parte superior de todos sus edificios están repletas de jardines y parques. Es realmente precioso, estar en la azotea de un edificio alto, en medio de un gran urbe, y sentirte como en el cielo, con las florecitas, los árboles, los bancos,… De verdad la considero una visita imprescindible en Osaka. ¡Oh! ¡Qué bien! ¡Dándonos envidia!, estaréis pensando… pues no, ya que como he comentado estaba lloviendo, la mayor lluvia en Osaka desde hacía meses, seguro ¬_¬.

Jardines del Namba Park
Los jardines se reparten entre las azoteas de los edificios del Namba Park
Jardines del Namba Park
Entre los jardines hay bancos para sentarse a disfrutar de la vista… si no llueve

Así que sí, fue muy bonito, intentamos disfrutarlo dentro de lo posible, pero fuimos de los pocos valientes que nos atrevíamos a estar allí afuera con el temporal, ¡si incluso el de seguridad nos seguía! No sabemos si por la extrañeza de que paseáramos con ese tiempo o para evitar que cayéramos con el suelo mojado. La cuestión es que acabamos calados hasta los huesos y con el frío metido hasta el fondo. Así que, decidimos irnos directamente al hotel, y dejar nuestro siguiente punto de la visita, Dotonbori, para otro día si había tiempo.

El Hana Hostel Osaka se encuentra muy bien situado, a unos 10 minutos andando de Dotonbori y rodeado de tiendecitas interesantes. El personal, como en el resto de hoteles de la cadena, es muy amable, y la habitación realmente extraordinaria, es como un pequeño apartamento con cocinita. La habitación doble privada con baño nos costó unos 60 euros la noche.

Habitación del Hana Hostel Osaka
Una habitación muy completa
Futón recogido
Se duerme en un futón que tienes que preparar tu mismo

Nos fuimos a dormir cruzando los dedos para que el tiempo nos respetara el día siguiente, en nuestra visita a Hogwarts y al resto de atracciones de Universal Studios Japan, tras conseguir comprar nuestras entradas de USJ por Internet.