De Alsacia francesa a Suiza: mercadillos navideños (V) – Primeros pasos en Basilea

Tras descubrir la Navidad de cuento en los pueblecitos de Alsacia Francesa, y ya que el aeropuerto de Basel es compartido con Suiza, pues no podíamos no visitar la ciudad de Basilea con sus propios mercadillos navideños.

Vistas de Basilea o Basel desde la parte posterior de la Catedral
Vistas de Basilea o Basel desde la parte posterior de la Catedral

[13/10/2018]

Mercadillo navideño en Basilea

Nos levantamos, hicimos el equipaje y nos dirigimos al aeropuerto de Basel a devolver el coche, ya que en Suiza no nos iba a hacer falta y así no teníamos que buscar aparcamiento por la ciudad, que siempre es un incordio, sobretodo después de mi experiencia del primer día XD

Tramitamos la devolución del coche, quitamos los datos del móvil para que no nos sablen, ya que Suiza no tiene los acuerdos de roaming de la Unión Europea, y tomamos el bus hacia el centro de la ciudad. Cabe destacar que al reservar alojamiento en la ciudad te dan una tarjeta que te da derecho a utilizar el transporte público de forma gratuita, incluso en este primer trayecto no tuvimos que pagar, y si alguien nos hubiera reclamado bastaría con mostrar la reserva del alojamiento.

Habitación de Basel Backpack
Mi habitación en el Basel Backpack, tenía un aire bohemio que me encantaba ^^

Durante las dos siguientes noches nos alojaríamos en el Basel Backpack, así que lo primero que hicimos fue ir a hacer el chek in y dejar las maletas. El sitio es chulísimo, está ubicado en el fondo de una calle sin salida rodeada de edificios de coworking y de empresas independientes, por lo que podemos encontrar desde clases de yoga a una carpintería.

El propio albergue tiene una sala de estar frente a recepción, donde siempre hay té gratis y te puedes sentar a leer un libro en una de sus mesas o en los sillones, o simplemente a calentarte el cuerpo después de un largo día bajo el frío. Reservamos dos habitaciones dobles, baño compartido, la mía era muy coqueta, tenía un sillón e incluso un lavabo, la otra era una habitación con literas que la habían reservado sólo para dos personas, así que no era tan acogedora. Los baños se encontraban en la misma planta, y nunca tuve problema, siempre los encontré vacíos y en perfectas condiciones.

Mercadillo Navideño de Basilea
Plaza principal del mercadillo navideño de Basilea

Y por fin tocaba lo que habíamos ido a hacer, tranvía directo a la plaza principal de la Catedral, repleta de luces y puestecitos. El mercadillo recorre las calles aledañas a dicha plaza y podemos encontrar tanto los típicos adornos navideños como comida típica, donde no podía faltar el fondue de queso, obviamente esa noche cenamos un buen bocata de queso con un vino especiado.

Paseamos por todas las calles, lo más chulo fue la plaza de detrás de la iglesia, donde habían encendido un fuego y podías sentarte a su alrededor a comer y descansar. Aunque ya que estábamos allí merecía la visita, para mi gusto son los mercadillos navideños más flojos de los que visitado, no son muy grandes y están como muy amontonados, pero eso no quita, como he dicho, que si uno ya está allí pues no se pierde nada.

Nos fuimos a descansar pronto, ya que hacía mucho frío y al día siguiente nos tocaba visitar toda la ciudad.

[14/12/2018]

Conociendo Basilea

Nos levantamos prontito, nos abrigamos bien, nos tomamos un té calentito en recepción y salimos al frío de Suiza. ¡Lo que sí es cierto es que Suiza pasamos mucho más frío que en Francia!

Ayuntamiento de Basilea
La llamativa fachada del Ayuntamiento de Basilea con el imprescindible árbol de Navidad

Paseamos por los principales lugares de la ciudad, la Catedral, el Ayuntamiento con su inconfundible fachada roja, atravesamos el puente Mittlere Brucke para pasear por el casco antiguo y tener unas fantásticas vistas de la Catedral. Volvimos tomando una barquita-transbordador que por un módico precio te lleva de un lado al otro del río utilizando las corrientes y una cuerda atada a cada lado del mismo.

Transbordador Basilea
Este barquita transbordador nos transportó de un lado al otro del río

Acabamos nuestro recorrido visitando Spalentor o Puerta de Spalen, una de las puertas góticas de la ciudad amurallada y la más ornamentada de ellas. Volvimos sobre nuestros pasos para volver a disfrutar de los mercadillos navideños, que al fin y al cabo era el motivo de nuestra visita.

Spalentor o Puerta de Spalen
Spalentor o Puerta de Spalen

Personalmente Basilea no es una ciudad que recomendaría, ni me llamó la atención la ciudad en sí, ni tiene unos mercadillos destacables, además de ser un país excesivamente caro.

Supuestamente volvíamos a Mallorca al día siguiente por la mañana, pero debido a un cambio en la aerolínea, pocas semanas antes de nuestra partida, nos obligó a quedarnos un día más en el país, así que tuvimos que improvisar una visita a la ciudad romana de Augusta Raurica para el día siguiente.