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Australia IV: Lone Pine, Santuario de koalas (y de canguros, dingos y más fauna australiana)

[08/09/2014]

Lone Pine es la reserva de koalas más grande del mundo, aunque más que eso es un zoo de animales autóctonos en el que puedes interactuar con algunos de ellos. El santuarios se encuentra a unos 30 min. de Brisbane, y se puede llegar con el autobús nº 430 que sale de la estación de autobuses de Queens Street, en pleno centro de la ciudad. La entrada cuesta unos 33$ y se puede obtener descuento con el carné de estudiante (y no os diremos que enseñéis cualquier carné y colará porque estaría muy mal…).

Koala comiendo eucalipto
Koala comiendo eucalipto, para variar ^_^

Coger un koala, acariciar un dingo y dar de comer a los canguros en Lone Pine

Como llegamos pronto a la estación de autobuses paseamos por las calles comerciales de alrededor, son pequeñitas pero siempre está bien ir fichando posibles souvenirs. A la hora indicada en la estación llegó el bus, no hay que preocuparse por no saber en que parada bajar ya que el autobús entra al parking del propio reciento del zoo.

Llegamos sobre las 10:00 y una vez dentro comenzamos nuestro recorrido. Yo estaba ansiosa por sostener en mis brazos a un koalita así que nos dirigimos directamente hacía allí, lo cual fue una gran idea porque no había nadie, sin embargo al mediodía, aún habiendo ese día poca gente, se formó una buena cola.

Tatiana sosteniendo un koala
Cogiendo un koala

A pesar de lo que la mayoría de la gente solemos pensar, el koala no es un animal especialmente simpático, duerme la mayor parte del día y sólo se despierta para comer algunas hojas que tenga alrededor, su pelo no es especialmente suave, su piel es áspera, la podría asimilar a la piel de un kiwi o de un peluche baratero, y huele muy fuerte a eucalipto, lo cual no es raro si pensamos que lo único que hacen es comer esta planta y dormir entre sus hojas jejeje. No me arrepiento para nada de haber pagado para hacer la típica foto guiri cogiendo al koala, pero la verdad es que no da demasiado juego, una chica te dice como colocarte, poniendo las manos juntas para sujetar el peso, te pone el koala encima al que no puedes acariciar ni nada porque lo estas sujetando y te hacen la foto. Pero a pesar de ello es una gran experiencia, seguramente nunca vuelva a tener la oportunidad de tener un koala en mis brazos ^_^.

Cuidadora entregando el koala a Tatiana
La cuidadora se aseguró de que cogiera el koala correctamente

Con el olor a koala pegado a mi cuerpo nos dispusimos a visitar el resto de animales, hay de todo, desde animales tan comunes como loros o murciélagos a tan exóticos como dingos, demonios de Tasmania o wombats. ¿Qué es un wombat? Es un marsupial herbívoro pequeño y de aspecto robusto, como un rinoceronte enano. En realidad es muy difícil de describir, así que os adjunto la foto y ya decidís ;), la cuestión es que por lo que vimos es un animal super vago, que por no moverse se duerme pegado a la comida aunque tenga mucho más sitio jajaja. Otra curiosidad es que tiene la bolsa (marsupio) al revés; eso es debido a que cava túneles y la bolsa se le llenaría de tierra si no la tuviera girada.

Wombat en Lone Pine
El Wombat, el bulldozer de los marsupiales

Pero volvamos a los dingos, la verdad es que estos animales me fascinaron, nos dijeron que se había probado que no descienden de los lobos contrariamente a lo que se solía pensar. Comparándolos con los perros, tienen un cerebro mayor en relación a su tamaño, así que son más pequeños e inteligentes, por eso cuando mezclan un perro normal con un dingo surgen animales peligrosos ya que el resultado es un animal muy grande pero con poco cerebro. Una empleada del zoo sacó uno de la jaula a pasear y todo el mundo lo podía tocar, ¡Son una pasada! Me hubiera llevado uno a casa de mascota jeje, de hecho nos contaron que, a pesar de que en muchos estados está prohibido tenerlos como animal doméstico, en algunos de ellos, como por ejemplo Victoria, sí es posible, y los puedes ver paseando por la calle tan tranquilamente con su dueño. ¡Quiero uno! ^_^.

Acariciando un dingo

Seguimos paseando y vimos un cercado donde ponía que se podía entrar para alimentar a los canguros con la comida comprada en la tienda, ¿Dar de comer a los canguros? ¡Por supuesto! Después de los ciervos de Nara no me podía perder a los canguros jeje. Así que compramos la típica bolsita y entramos llenos de ilusión, obviamente está lleno de turistas y los canguros más monos están tan llenos que ya no te hacen ni caso, es rollo <venga, más guiris con comida> jajaja. Pero en realidad son animales muy simpáticos a los que puedes acariciar tranquilamente, son super suaves, al contrario que los koalas, ya que tienen una especie de lana, ¡me tiraría el día acariciándolos!. Uno de ellos, mientras le daba de comer le debió parecer que tenía la mano muy lejos y me la cogió para acercarla ¡más mono! Es una experiencia que vale muchísimo la pena, al menos desde mi punto de vista, incluso vimos un cangurito (o joey, como llaman allí a todos los cachorros de marsupial) dentro de la bolsa de su mama ^_^. A parte de canguros también hay wallabies, que son una especie de canguros enanos, que tienen la piel un poquito más áspero pero no mucho, y son menos sociables. También son más inteligentes que los canguros; por ejemplo, usan sus manos con más habilidad a la hora de alimentarse.

Tatiana dando comida a dos canguros
Dando de comer a los canguros
wallabies en lone pine
Los wallabies son más listos (y esquivos) que los canguros

Me hubiera quedado el día entero allí dentro pero tarde o temprano había que salir, así que una vez acabada la comida y acariciados todos los canguros que pude nos dispusimos a salir del recinto. Justo a la salida empezaba una demostración de aves rapaces que pudimos disfrutar desde el borde del espectáculo, y de allí a otra demostración, esta vez de perros ovejeros seguido de una esquilada de oveja enorme descendiente de las ovejas merinas españolas.

Después de esto ya se estaba haciendo un poco tarde, así que comí un típico fish and chips en el único restaurante del complejo, dimos unas últimas vueltas para hacer las últimas fotos y ver lo poco que nos quedaba, y pudimos contemplar como alimentaban a los demonios de Tasmania, la verdad es que son un poco salvajes, se atacan unos a otros por un trozo de carne como si les fuera la vida, pero aún así son unos animales monísimos ^_^.

Demonio de Tasmania
Demonio de Tasmania

Ya sobre las 15:00 iniciamos la vuelta a la ciudad, con el mismo autobús que se coge en el parking y vuelve a dejar en la estación de Brisbane. Dimos un par de vueltas más por la zona comercial, hicimos cuatro fotos a edificios que nos llamaron la atención y volvimos al hotel para preparar nuestra partida a Cairns el día siguiente.