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Volvemos a Japón VII: Kamakura, la ciudad del Gran Buda

[07/03/2015]

Después de unos días disfrutando de los encantos de Hakone, y una vez de vuelta a Tokyo, tocaba descubrir la ciudad de Kamakura, sus innumerables templos y su Gran Buda.

Daibutsu, el Gran Buda de Kamakura
Para haceros una idea de su escala, fijaos en la persona que se ve en la izquierda de la imagen

Los templos de Kamakura

Llegar a Kamakura es muy fácil, simplemente hay que coger la linea JR Yamanote hasta Shinigawa (nosotros la cogimos desde Shibuya) y aquí hacer un transbordo a la linea JR Yokosuka hasta la estación de Kita-Kamakura. También es posible seguir hasta la estación de Kamakura, dependiendo del orden en que queráis hacer el recorrido. Nosotros, tras consultar diversas opiniones, nos decidimos por empezar por Kita-Kamakura, así que éste será el orden que explicaremos, pero se puede hacer perfectamente en sentido contrario.

Salimos de la estación de Shibuya sobre las 7:00 para llegar a nuestro destino a eso de las 8:00, lo bueno es que desde aquí no tienes que coger otro bus, como por ejemplo en Nikko, sino que los templos están integrados en la propia ciudad, además están muy bien señalizados desde la propia salida de la estación, por lo que no hay pérdida. ¡Os lo aseguramos! Si nosotros no nos perdimos es que está realmente muy bien indicado :p

Templo Engakuji de Kamakura
Uno de los edificios del Engakuji


Comenzamos nuestro recorrido por el templo Engakuji, su horario es de 8:30 a 16:00 y la entrada cuesta 300 yenes. Se trata de un amplio recinto donde no sólo encontramos un impresionante conjunto de templos sagrados sino también unos bonitos jardines que adornan todo el recinto, otorgándole un toque extra de relajación al lugar. Además, como era un día un tanto lluvioso y habíamos llegado pronto, lo teníamos prácticamente para nosotros solos, lo que contribuyó a que pudiéramos disfrutar aún más del lugar, parándonos a meditar en cada uno de sus rincones.

Jardín zen del templo Engakuji (Kamakura)
Vista de los preciosos jardines del Engakuji

Uno de los tesoros nacionales que se pueden encontrar en Engakuji es la gran campana del templo (Ogane), se encuentra cerca de la salida en una pequeña colina a la que se accede subiendo unas escaleras.

Ogane, la gran campana del templo Engakuji
Ogane, la gran campana del templo Engakuji

Y, aunque sea una frikada, también nos llamó la atención un curioso símbolo, que si bien seguro para los japoneses tiene un claro componente religioso, nosotros no pudimos dejar de identificarlo con la trifuerza de Zelda.

Adorno con forma de Triforce en el templo Engakuji de Kamakura
¿¿Estamos en Hyrule??

Continuamos por el templo Tokeiji, su horario es de 8:30 a 16:00 y cuesta 100 yenes.  El Tokeiji se hizo famoso por ser el lugar de refugio para mujeres maltratadas por sus maridos, que deseaban divorciarse, ya que antes de la era Meiji las mujeres tenían muy difícil divorciarse, pero lo podían conseguir oficialmente si se quedaban en el templo durante tres años. Es un pequeño templo con encanto, pero si no tenéis mucho tiempo tal vez sería uno de los prescindibles.

Buda en la entrada del templo Tokeiji de Kamakura
Un buda preside la entrada del Tokeiji
Jardines del templo Tokeiji de Kamakura
Los jardines del templo Tokeiji

El siguiente templo fue el Jochiji, su horario es de 9:00 a 16:30 y la entrada cuesta 200 yenes. A él se accede a través de un bonito paseo rodeado de árboles, que pasa al lado de un pequeño puente de piedra que nos remonta a otra época. El estanque es una de las diez célebres fuentes de Kamakura. Lo más destacable del templo son tres estatuas de madera de Nyorai que se encuentran en el salón principal. No es un templo de grandes dimensiones, ni uno de los más importantes, pero si tiene cierto encanto que vale la pena descubrir.

Una de las diez célebres fuentes de Kamakura
Una de las diez célebres fuentes de Kamakura
Estatuas de madera de Nyorai (Kamakura)
Las tres estatuas de madera de Nyorai… ¡y otra trifuerza!

Al salir nos dirigimos hacía el templo Kenchoji, su horario es de 8:30 a 16:30 y cuesta 300 yenes. Al entrar nos encontramos que en su plaza principal estaban montando un pequeño mercado, decidimos dar una vuelta y volver cuando estuviera todo a punto. Se trata de un amplio complejo de templos y edificios religiosos rodeados de preciosos jardines. Lo más importante y que no hay que perderse en Kenchoji es el jardín zen, diseñado por Muso Kukoshi, situado detrás del salón principal (Hojo). Para observar el jardín hay un banco donde sentarse a disfrutar del paisaje, estuvimos largo tiempo sentados, relajándonos y observando un bonito pajarito, mientras nuestros espíritus se sentían en paz y armonía.

La puerta principal del templo Kenchoji
La puerta principal del templo Kenchoji

 

Jardín zen del templo Kenchoji (Kamakura)
El maravilloso jardín zen del templo Kenchoji, uno de los más bonitos que hemos visto nunca

Una vez disfrutado del recinto fuimos a dar una vuelta por el mercado, el cual ya estaba completamente montado y nos compramos un pincho que no sabemos que era, pero que estuvo buenísimo, pienso que tal vez era sepia, pero no estoy segura.

Mercadillo que nos encontramos en el templo Kenchoji (Kamakura)
La lluvia deslució un poco el mercadillo que nos encontramos en el Kenchoji

Siguiendo el camino se asciende por unas escaleras a las colinas situadas detrás de los terrenos del templo Kenchoji, donde se encuentra Hansobo, un santuario para la protección del templo y donde además hay una plataforma de observación.

Dos enormes linternas presiden el camino hacia el Hansobo
Dos enormes linternas presiden el camino hacia el Hansobo

Subiendo unos 5 minutos más se llega a una segunda plataforma con unas vistas impresionantes de los jardines del templo y de la ciudad de Kamakura. Desde este punto comienza una ruta de senderismo de una hora que lleva hasta el templo Zuisenji. Nosotros sólo llegamos hasta este punto y no continuamos pero nos encontramos un grupo de excursionistas japoneses que se ve que hacían este camino y que muy amablemente, dentro de las limitaciones del lenguaje, nos indicaron todo lo que se podía ver desde el mirador.

 

Tengus, figuras mitad hombre mitad pájaro, que protegen el Hansobo
Tengus, figuras mitad hombre mitad pájaro, que protegen el Hansobo

 

Mirador en el monte del santuario Hansobo (Kamakura)
Desde este mirador se puede ver el monte Fuji en los días despejados

Comenzamos nuestro descenso, disfrutando del paisaje y, una vez fuera, seguimos la carretera hacía el santuario Tsurugaoka Hachimangu, todo muy bien indicado, su horario es de 6:00 a 20:30 y la entrada es gratuita, excepto la visita al museo que cuesta 200 yenes. Este santuario se encuentra inmerso en un bonito parque y, personalmente, para mi fue uno de los más bonitos de Kamakura, totalmente imprescindible. Cuando llegamos estaba acabando la celebración de una boda en un altar exterior del santuario, así que entre invitados y turistas estaba llenísimo de gente.

Vista del santuario Tsurugaoka Hachimangu
Vista del santuario Tsurugaoka Hachimangu

 

Santuario Tsurugaoka Hachimangu, en Kamakura
¡Vivan los novios!

Acabada la boda y hechas las fotos de rigor, los novios fueron caminando por el parque, parándose en el camino para hacerse más fotos en los bonitos jardines, hacía la puerta de entrada, donde les esperaba un rickshaw (jinrikisha, el típico carrito tirado por una persona) para llevarlos a dar un pequeño paseo por la ciudad. Cuando los recién casados estaban ya saliendo, entró una nueva parejita montada en otro rickshaw, se bajaron y se dirigieron al santuario donde iba a oficiarse su boda. Suponemos que es un lugar habitual para casarse y para los ciudadanos de allí debe ser habitual, pero a nosotros nos encantó encontrarnos con dos bodas, ver los trajes típicos, ver el ritual del paseo en rickshaw, y nos hubiéramos quedado a ver la segunda boda entera si no fuera porque íbamos un poco justos de tiempo y aún nos quedaban un par de templos por visitar.

Pareja de recién casados en un rickshaw
Los recién casados a punto de partir
Pareja de novios transportados en un rickshaw
Otra pareja de novios que terminaba su recorrido con el rickshaw

Seguimos el encantador paseo hasta el tranvía Enoden, el cual cogimos para bajarnos en la parada Hase, cabe recalcar que en el tranvía no sirve la JrPass.

 

Daibutsu, el Gran Buda de Kamakura, y el templo Hasedera

El primer lugar a ver en esta zona fue el famoso Daibutsu, el Gran Buda, su horario es de 7:00 a 17:00 y cuesta 200 yenes la entrada. Originariamente la estatua estaba dentro de un gran salón de un templo, pero éste fue totalmente destruido por un tsunami a final del sigo XV y desde entonces se encuentra al aire libre. La verdad es que impresiona su gran tamaño, todos los turistas nos hacemos millones de fotos para que se vea lo pequeñitos que quedamos a su lado. Pero además el buda es hueco y se puede entrar en su interior, eso sí, pagando otra pequeña cantidad (unos 20 yenes). No es que en su interior haya nada especialmente llamativo, pero nadie puede evitar entrar por curiosidad y porque no todos los días tiene uno la oportunidad de encontrarse dentro de un buda.

Tatiana frente al Daibutsu, Gran Buda de Kamakura
El Daibutsu, Gran Buda

Al salir de él nos dirigimos hacia el templo Hasedera, cuyo horario de apertura es de 8:00 a 17:00 y la entrada cuesta 300 yenes. Lo más famoso de este templo es la estatua de Kannon con 11 cabezas, donde cada una representa una de las características de la diosa, lamentablemente no está permitido hacerle fotos. Los jardines del templo contienen un bonito estanque con carpas y una pequeña sala con un archivo (Kyozo sutra) que contiene las sutras budístas. Esta estructura de madera, llamada rinzo, puede hacerse girar -solo los días 18 de cada mes- y, para quien lo haga, equivale a haber leído todas las sutras.

Jardines del templo Hasedera (Kamakura)
Los jardines del templo Hasedera
Librería rotatoria que contiene sutras del templo Hasedera (Kurama)
El rinzo, una librería rotatoria que contiene las sutras

También hay una pequeña cueva repleta de pequeñas figuras de dioses menores, nos llamó mucho la atención esa pequeña cueva llena de figuras. Además subiendo una pequeña cuesta se tienen unas estupendas vistas de todo Kamakura que valen muchísimo la pena.

Figuritas dentro de una cueva del templo Hasedera (Kurama)
Lo que nos encontramos en el interior de la cueva
Vista de la ciudad de Kamakura, con su gran playa
Vista de la ciudad de Kamakura, con su gran playa

Salimos del templo ya a las 5 de la tarde cuando cerraban, menos mal que no nos detuvimos más tiempo en la celebración de las bodas. Volvimos a coger el tranvía en camino inverso y decidimos dar un pequeño paseo por la zona comercial de Kamakura. La verdad es que hay tiendecitas super monas, y mucho merchandising de Ghibli (para quien le pueda interesar). El paseo no pudo ser muy largo, por un lado porque ya empezaban a cerrar y, por otro, porque aún nos quedaba el trayecto de vuelta desde Kamakura Station a Shibuya Station (Tokyo) en tren.

Calle comercial de Kamakura
La calle comercial de Kamakura
Cartel de Totoro en la entrada de una tienda de Kamakura
Este Totoro nos esperaba en la entrada de una tienda ^_^

Cuando se tiene poco tiempo muchas personas se plantean elegir entre Nikko y Kamakura, si ahora, habiéndolas visitado las dos, tuviera que responder, elegiría Kamakura. No es que Nikko no valga la pena, e imagino que el hecho de que en Nikko hubiera edificios en obra también influyó, pero en general, mi sensación totalmente subjetiva y personal, es que si sólo pudiera visitar una de las dos zonas sería Kamakura.

Llegamos a nuestro pequeño apartamento después del intenso y largo día pensando en qué nos encontraríamos al día siguiente en el festival del fuego del monte Takao.