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Australia VI: Rainforestation Nature Park (Kuranda): impresionantes vistas desde el teleférico

[10/09/2014]

Después del tranquilo día en Cairns, nuestro viaje continuaba con una jornada de aprendizaje sobre la cultura aborigen y la fauna y flora australiana en el parque natural de Kuranda.

Estación del tren a Kuranda
Estación de tren a Kuranda

 

Aprendiendo, entre otras cosas, a tirar un boomerang

Nos despertamos prontito para comprar un suculento desayuno en el supermercado y estar listos a las 7:40 h para que nos pasaran a recoger por la puerta del hotel. Una de las cosas que más nos llamó la atención fue lo alto que estaba el sol a esas horas, a las 6:30 h de la mañana ya es plenamente de día ¡El sol quema y todo!.

Nos recogieron y vimos que el autocar estaba lleno de gente mayor con lo que empezamos a sospechar que no sería la excursión más activa del viaje :p. Nos dieron unas pegatinas que tenían diferentes colores según la opción que hubiera elegido cada uno, es decir, dentro de las opciones para subir y bajar se encontraba un tren que bordeaba la montaña, el teleférico o el propio bus, y dentro del parque también había diferentes opciones de visita, nosotros elegimos la Rainforestation Nature Experience with Skyrail ya que por diversos comentarios en internet no recomendaban el tren en relación a la elevada subida de precio. Independientemente, hay otras empresas que también realizan recorridos similares.

Pequeño museo dedicado al tren de Kuranda
Mini-museo del tren en Kuranda

Así que la primera parada fue la estación del tren, donde se bajaron todos los que habían escogido esta opción y los demás hicimos una pequeña visita turística a un mini-museo gratuito que tienen sobre sus orígenes, tras el cual volvimos al bus que nos subió hasta el parque. Una vez en el mismo lo primero que hicimos fue una visita guiada por el zoo, donde aprendimos mucho sobre la fauna autóctona, como lo que ya os contamos de los dingos, la relajada vida de los koalas, la ferocidad de los cocodrilos y muchas cosas más; pero lo que más nos llamó la atención fue el Cassowary, de aspecto es un inofensivo avestruz simpático, pero en el fondo de su corazón es un asesino implacable que no dudará en rajarte el cuello con las uñas afiladas de sus patas pegando un salto al estilo Matrix, así que si veis uno por el bosque lo mejor es no asustarlo ;).

Un temible Cassowary
El temible Cassowary

Tras la clase de biología, un indígena nos llevó a un descampado para enseñarnos a tirar un boomerang y explicarnos que se utilizaba para cazar, el pobre no sabía donde se metía, con lo torpe que soy ni en 100 años conseguiría que yo lo hiciera volver :p, pero Pere ha nacido para ello, a la primera realizó un tiro perfecto, así que a él tampoco lo hagáis enfadar jeje.

Lanzando el boomerang como un profesional
Lanzando el boomerang como un profesional

A continuación el mismo indígena nos hizo una demostración de como utilizar la woomera para que las lanzas lleguen más lejos y poder atrapar grandes presas, paso seguido nos enseñó como tocar el didgeridoo, pero a ninguna de estas dos actividades nos atrevimos a probar.

Una vez instruidos nos guiaron hasta un auditorium exterior donde varios indígenas nos representaron algunas danzas tradicionales de su pueblo, junto con el significado de cada una de ellas, como por ejemplo para ahuyentar a un enemigo o atraer la lluvia.

Danzas aborígenes

Y ya por último, pero no menos importante, nos quedaba el paseo en army duck, el típico vehículo anfibio que seguro habéis visto en más de una ocasión. Al entrar nos dieron un folleto con lo que veríamos y durante el recorrido un guía iba explicando, obviamente todo en inglés por lo que Pere se merece un título de traductor por su gran tarea durante todo el viaje. Nos adentramos en el rainforest descubriendo una a una todas las plantas mortales y venenosas que se encuentran en estos bosques, la verdad es que no sería nada placentero perderse en un sitio como éste, y poco a poco fuimos descendiendo hasta un río, donde navegamos tranquilamente observando a sus orillas los nidos de termitas, aves y algún que otro lagarto, para después volver a tierra e iniciar el camino de regreso al punto de partida.

Army duck
Army duck

 

Paseo por el río en Kuranda
Paseo por el río en Kuranda

Esto nos llevó toda la mañana y al acabar nos esperaba el autocar para llevarnos al pueblo de Kuranda, donde pudimos disfrutar del fantástico y enorme mercado artesanal. Llegados a este punto quisiera hacer dos recomendaciones: Por un lado nosotros nos trajimos sándwiches hechos del super pensando que allí habría poca oferta y sería carísimo, en realidad sí es cierto que es un sitio turístico pero la oferta es muy amplia, incluso hay un supermercado en el peor de los casos, así que recomiendo comprar la comida allí. Por otro lado el teleférico está a unos 10 min. como mucho de donde deja el autobús y está muy bien indicado, nosotros nos preocupábamos de que estuviera muy lejos y fuimos a ubicarlo antes de nada, así que perdimos un tiempo yendo y volviendo.

Entrada al mercadillo de Kuranda
Entrada al mercadillo de Kuranda

Una vez de vuelta en el teleférico se pueden hacer dos paradas por el camino, incluidas en el mismo billete, en cada una de ellas hay un pequeño recorrido marcado por dentro del bosque en el que seguir disfrutando de la espectacular vegetación del lugar. Pero lo realmente impresionante son las vistas desde las alturas, el suelo del teleférico es transparente por lo que se puede observar el rainforest desde arriba, una enorme masa verde donde, como en los dibujos de nuestra infancia, pareciera que puedas saltar de rama en rama.

Teleférico en Kuranda
Teleférico en Kuranda

 

Vistas desde el teleférico en Kuranda
Vistas desde el teleférico en Kuranda

Al final del recorrido te hacen la típica foto guiri llegando a la base. En nuestro caso un empleado subió con nosotros y en el momento de hacer la foto se tuvo que agachar, por el bien de la economía de la empresa jeje, sino no la hubíeramos comprado.

La típica foto que te hacen en el Skyrail de Kuranda
La foto guiri de Kuranda

Nuestro día había acabado, así que el autocar nos devolvió a nuestro hotel, donde tras una relajante ducha y una cena en el centro del que hablamos en el post anterior, nos fuimos a reponer fuerzas para el duro día posterior en el que nadamos junto al coral.