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Volvemos a Japón XII – Excursión entre Kibune y Kurama y visita al Dotonbori de Osaka

Después de un día recorriendo los alrededores de Kyoto, llegó el día más excursionista de los que teníamos preparados, en el que iríamos del pueblo de Kibune al de Kurama a través del monte Kurama que, según habíamos podido leer en foros de viajes, bien valía la pena, y realmente no puedo hacer menos que recomendarlo.

La puerta principal (Niomon) del templo de Kurama
La puerta principal (Niomon) del templo de Kurama
 
[12/03/2015]

Excursión entre Kibune y Kurama

Para llegar a Kibune tomamos desde la estación de Kyoto la JR Nara Line Local hasta Tofukuji, desde aquí Keihan Main Line Local hasta Demachiyanagi y, por último, la Eizan Electric Railway Kurama Line hasta Kibuneguchi. Igualmente recordad que para cualquier recorrido conviene consultar la web o la app de Hyperdia, donde están los horarios actualizados y encontraréis la mejor manera de llegar a vuestro destino.
Una vez en Kibuneguchi nuestra intención era coger el autobús hasta el propio pueblo de Kibune, pero llegamos a eso de las 8:00 y vimos que el primer autobús no salía hasta las 9:00, así que decidimos ir andando, lo cual fue una gran decisión. De la estación a Kibune son unos 30 minutos andando pero realmente vale la pena, es una carretera que pasa entre montañas,  vas por al lado de un bonito río, ves casas muy cucas, y no es un camino duro, la verdad es que se nos pasó volando y nos alegramos de que no hubiera habido autobús.

Río Kibune
El rio Kibune discurre a lo largo del camino que recorrimos desde Kibuneguchi a Kibune
Restaurante en la ribera del río Kibune
En esta zona los meses de verano se puede disfrutar de los restaurante estilo Kawadoko,
en los que se puede comer al lado o incluso en plataformas sobre el río,

Lo primero que hicimos al llegar a Kibune fue visitar el Kifune-jinja, la entrada es gratuita y su horario es de 6:00 a 20:00. El santuario está dedicado al Dios del agua y de la lluvia. Lo más bonito es su empinada escalera de entrada rodeada de farolillos rojos.

Escalera flanqueada por faroles tradicionales que conduce al santuraio Kifune-jinja
La entrada al santuario Kifune

Una vez visto el templo volvimos sobre nuestros pasos un par de metros para atravesar el puentecillo rojo que da paso al camino que lleva a Kurama, que en realidad es la entrada a la parte de atrás del complejo de templos de Kurama.

Pequeño puente sobre el río Kibune
En este puente se inicia el camino de Kibune a Kurama

En realidad, el recorrido “oficial” sería entrar por la puerta principal del templo de Kurama y llegar  a Kibune atravesando el monte, que constituye la parte trasera de su templo. Pero hay mucha gente que recomienda hacerlo como nosotros y realmente nos pareció una buena opción ir de menos a más, de pequeños santuarios al gran templo. Además, entre otros motivos, en Kurama hay un gran onsen con transfer desde el propio pueblo, que es una buena visita después de una caminata. Nosotros no estuvimos, por lo que pudimos ver parece que en esa época estaba cerrado, pero es algo a tener en cuenta.

En teoría en ambas entradas hay una taquilla, ya que como he dicho todo forma parte del templo, y entrando por la parte de adelante o la de atrás se debe pagar entrada. ¿Por qué digo en teoría? Porque nosotros entramos por Kibune, como he comentado, y si bien es cierto que había una cabina, ésta estaba totalmente cerrada y parecía que no se hubiera utilizado en mucho tiempo. Aunque en la entrada principal, en la de Kurama, sí que nos pareció ver que había una taquilla abierta, pero nosotros atravesamos por la salida sin más. ¡A lo mejor nos colamos sin enterarnos! No sé, la cuestión es que por donde nosotros entramos no había nada que nos indicara ni siquiera un precio. Empezamos el recorrido por la montaña, en la que subes hasta la parte más alta del monte y vuelves a bajar. Se tarda más o menos una hora de un sitio a otro, no es que sea mucho, pero hay trozos que está bastante empinado.

Larga escalera nevada por la que se sube una ladera del monte Kurama
Preciosa imagen que nos ofreció el recorrido por el monte Kurama

Desconozco como será en otras épocas, pero en marzo el paisaje estaba precioso, ¡todo el bosque lleno de nieve! Y nos tocó un buen día, así que no hacía mucho frío, con lo que el paisaje era impresionante, y, para acabar de mejorarlo, vimos un ciervo suelo ¡más mono! Una pena que nos tuviera miedo el pobrecito, pero aún así fue víctima de nuestra cámara, estuvimos un buen rato mirándolo jeje.

Ciervo en el monte Kurama
El ciervo que nos encontramos en el monte Kurama…en esta foto da un poco de miedo  ^_^

A parte de lo ya comentado, durante todo el recorrido te vas encontrando pequeños altares y algún pequeño templo (como el Okunion Mao-den y el Osugi-gongen-sha), que le dan un toque de magia y espiritualidad a todo el recorrido. Me llamó la atención y me gustó mucho el hecho de tener en medio de la naturaleza, entre rocas y árboles, un altar donde tirar las típicas monedas o encender una vela, pensé que estaría muy bien tener algo similar por aquí, sientes realmente que estás en un monte sagrado y protegido.

El templo Osugi-gongen-sha, en pleno monte de Kurama
El templo Osugi-gongen-sha, en pleno Kurama
Pequeño altar en el camino por el que se cruza el monte Kurama
Pequeños altares adornan el camino

Tras el espléndido paseo llegamos al templo de Kurama (Kurama-dera), disfrutamos de sus grandes columnas rojo anaranjado, de su patio, de sus imponentes escaleras, y de su impresionante campana, que además se puede tocar ;).

Honden, el edificio principal del Kurama-dera
Honden, el edificio principal del Kurama-dera
Tatiana a punto de tocar la campana del templo de Kurama
El campanario (Shoro) del templo de Kurama

Continuamos bajando hasta el pueblo de Kurama, donde encontramos un enorme Tengu y tomamos el tren de vuelta a Kyoto.

Tatiana y Pere frente a una cara de Tengu gigante
Monumento a los Tengu que se encuentra en la salida de la estación de Kurama

Visita a Dotonbori (Osaka)

Como aún era pronto decidimos tomar el tren hacía Osaka para poder adentrarnos en Dotonbori, ya que el día que lo habíamos previsto nos lo impidió la lluvia. Así que hacía allí nos dirigimos, fue un día de acertadas decisiones, ya que no nos podíamos ir sin conocer este barrio.

 

Tatiana frente a la entrada a Dotonbori de Osaka
Entrada a Dotonbori

La calle Dotonbori está llena de extravagancias que nos llamaron la atención, como un cangrejo gigante que se mueve, un payaso con pinta macabra o, como no, el famoso corredor de Glico.

Tatiana frente a un cartel del corredor de Glico, en el Dotonbori de Osaka
El corredor de Glico, una de las imágenes más típicas de Dotonbori
Fachada de un restaurante de ramen (Kinryu Ramen) en Osaka, con un dragón que la atraviesa
Este espectacular dragón adorna la fachada de un restaurante de ramen (Kinryu Ramen)

Además de haber tiendas de cosas curiosas, y restaurantes para todos los presupuestos, hay una gran variedad de tiendas de ropa. Entramos en un enorme Book Off de la zona; se trata de una cadena de tiendas de artículos de segunda mano, está dividida por plantas según productos, a mi la verdad es que me encantó la de ropa, prendas muy bonitas de marcas japonesas a super buen precio.

Se nos hizo un poco más tarde de lo previsto por la zona, así que decidí comprar en un puesto callejero un platito de los famosos Takoyaki, buenísimos como no podía ser de otra manera ^_^

La verdad que me hubiera quedado más tiempo allí ¡Quiero volver a Japón! Jajaja Pero tocaba volver a Kyoto y descansar, que al día siguiente nos tocaba un largo viaje en tren hasta Kanazawa, cerca de los alpes japoneses.

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