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Volvemos a Japón XVIII – Festival de la Danza del Dragón Dorado y vuelta a casa

 

Si el día anterior habíamos intentado ver las dos caras de Japón, la tradicional y la moderna, la espiritual y la consumista, hoy nos tocaba una despedida por todo lo alto, viendo danzar al Dragón Dorado en el templo de Asakusa (Kinryu no mai).

El Gran Dragón Dorado, símbolo de protección
El Gran Dragón Dorado, símbolo de protección

[18/03/2015]

La Fiesta de la Aparición del Kannon de Asakusa o Danza del Dragón Dorado

Último día en este gran país, aún no nos habíamos ido y ya sabía que tendría ganas de volver. Aunque este día también lo aprovechamos al máximo, a diferencia de otras ocasiones en que le falta de tiempo nos impedía hacer mucha cosa, ya que justo al lado de nuestro apartamento se celebraba la Fiesta de la Aparición del Kannon de Asakusa (también llamada fiesta de la danza del Dragón Dorado).

Si cualquier día normal Nakamise Dori, la calle comercial que encontramos justo atravesar la puerta Kaminarimon, está repleta tanto de puestos diversos como de turistas, éste día ya superaba sus propios límites. Puestos tanto de comida como de artículos diversos atestados de productos, la gente abarrotando las calles, y no principalmente turistas sino muchos japoneses e incluso bastantes colegiales.

Kaminarimon en obras (foto de nuestro anterior visita... con la emoción del dragón se nos pasó hacerle una foto en condiciones, somos un desastre ^_^)
Kaminarimon en obras (foto de nuestro anterior visita… con la emoción del dragón se nos pasó hacerle una foto en condiciones, somos un desastre ^_^)

La fiesta celebra la aparición de Kannon (Bodhisattva Sho Kanzeon) en forma de estatuilla en el río Sumida, que fue encontrada por dos hermanos mientras pescaban. Según la leyenda ese día bajó de los cielos un dragón dorado, que es símbolo de protección en la doctrina budista. Por este motivo durante el día realizan diferentes danzas del dragón enfrente del templo Sensoji de Asakusa, la primera de ellas a las 14:00.

Así que, tras levantarnos y dejar las maletas preparadas para el viaje de vuelta, afortunadamente nuestro anfitrión nos permitió dejarlas en el apartamento hasta la hora de ir hacia el aeropuerto, fuimos a dar una vuelta por la zona comercial de Asakusa.

Visitamos tanto la Nakamise Dori, como la la Shin-Nakamise Dori, que corre perpendicular a la anterior y está cubierta por una cúpula, ambas zonas comerciales y de restauración. Y nos dirigimos al exterior del templo Sensoji donde vimos que iban delimitando el espacio donde se realizaría la danza del Dragón y la gente ya iba colocándose para poder verlo bien, así que nosotros también decidimos coger sitio para no perdérnoslo.

El personal de la organización delimitó este espacio para la danza
El personal de la organización delimitó este espacio para la danza

Tuvimos que esperar un poquito, pero valió la pena porque sino yo, con lo bajita que soy y la gente que se acumuló, no hubiera visto nada. El Dragón, movido por gente situada bajo él, como hemos visto en tantas películas sobre festividades chinas, salió del templo, serpenteando y moviéndose poco a poco hacia el centro del círculo preparado para él. Una vez en su interior realizó una danza tradicional, con movimientos artísticos y elegantes, como si realmente fuera el Dragón quien se moviera y no las personas que lo guían.

El Dragón acaba de salir del Senso-ji
El Dragón acaba de salir del Senso-ji
¡La danza del Dragón en todo su esplendor!
¡La danza del Dragón en todo su esplendor!

Danza del Dragón Dorado

Fue un espectáculo visualmente muy atractivo del que disfrutan mucho tanto niños como mayores. Una vez acabada la danza serpenteó entre el público, saludando a los niños y permitiendo hacerse fotos con las personas de su alrededor, para volver muy poco a poco al interior del templo, a descansar hasta la próxima actuación.

¡Logré hacerme una foto con el Dragón! Al menos con una parte de él :p
¡Logré hacerme una foto con el Dragón! Al menos con una parte de él :p

Ya no nos quedaba mucho tiempo, ya que debíamos partir hacia el aeropuerto, así compramos un bento que comimos en la habitación, recogimos las maletas e iniciamos el camino de vuelta, diciendo adiós con nuestros corazones a este acogedor país esperando poder regresar pronto.

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