Donde la oferta me lleve

Australia XIV: Compra de recuerdos en Queen Victoria Market, visita a Brighton Beach y despedida de Australia

[20/09/2014]

Tras dos días disfrutando de la belleza de la naturaleza australiana nos tocaba volver a la ciudad y despedirnos de un modo más consumista, cargando de recuerdos nuestras maletas ;). Además, antes de partir, aprovechamos para visitar la famosa playa de Brighton Beach.

Las llamativas casetas de Brighton Beach (Melbourne)

Dónde comprar los recordatorios de Australia

Pues sí, aquí os descubriremos donde debéis comprar los recuerdos de vuestro viaje a Australia y así no perder horas de vuestro valioso tiempo buscando por otros sitios ;). Pero antes, comencemos por el principio, la odisea de devolver el coche en el centro de Melbourne.

Si la recogida había sido fácil, el devolverlo no lo fue tanto, principalmente porque al buen hombre que nos atendió no se le ocurrió decirnos que no se devolvía en el mismo sitio, sino justo enfrente en un garaje donde te lo revisan. Pero, como no lo sabíamos aparcamos en el mismo parking donde lo habíamos recogido, fuimos a la oficina, nos dijeron que era en el otro sitio, tuvimos que pagar el tiempo que habíamos estado dentro del parking, y dar la vuelta, que sí, estaba enfrente, pero si no te conoces la ciudad el ir enfrente te lleva más de 15 minutos como nos pasó a nosotros ¬_¬. Que incluso tuve que hace un Hook Turn, que es un giro extraño de las normas de circulación australiana, en el que te tienes que situar en el carril de la izquierda para girar a la derecha.

Superada la odisea y devuelto el coche nos tomamos un merecido desayuno camino del mercado Queen Victoria, el cual se encuentra a unos 5 minutos de la casa de alquiler de coches. Era sábado, día ideal para visitar el mercado, pues, como ya comenté, en nuestra anterior visita no había mucho ambiente. Y aquí es donde podréis encontrar todo lo que estéis buscando, camisetas para llevar a los familiares, boomerangs (aunque estos del mercadillo no os creáis que vuelven al lanzarlos, por mucho que digan que sí), koalas o canguros de peluche, pieles diversas,….Y todo al mejor precio que vimos en toda Australia, incluso vendían las famosas Ugg a unos precios realmente muy competitivos.

¿Sabías que parte del mercado Queen Victoria
está situado sobre un antiguo cementerio?

Cargamos con bolsas y bolsas, parecíamos algo así como Pretty Woman pero a lo cutre :p. Pero claro, uno no puede ir a Australia sin traer recuerdos para familiares y amigos y, por supuesto, para uno mismo, que entre cosas no me pude resistir a tener en mi estantería a un canguro cantando Waltzing Matilda, el himno oficioso de Australia.

Ya llegado el mediodía y con un hambre feroz vimos en uno de los laterales del mercado un puesto de españoles ¡que hacían paella! Vale, no es una comida muy australiana, pero llevábamos ya muchos días por allí y la tentación nos pudo :p. Tal vez fuera porque hacía mucho que no comíamos paella o porque teníamos mucha hambre, pero la verdad es que la encontramos buenísima.

 

El parque de atracciones Luna Park de Melbourne

Cargados como íbamos no nos quedaba otra que volver al hotel a descargar y como por la tarde pensábamos estar por el parque de atracciones Luna Park, que se encuentra justo delante, pues hacía allí nos dirigimos.

El Luna Park de Melbourne con su iluminación nocturna

Descargamos las bolsas, descansamos los pies, y… llegó el gran chasco, el Luna Park. No se debe pagar entrada y yo pensaba que seria una especie de feria ambulante, o parque de atracciones clásico, es decir, sin grandes pretensiones pero con atracciones de toda la vida, sin embargo nos encontramos con un parque de niños pequeños, pero además pequeñísimo, yo creo que los comentarios que leí por Internet eran para timar a la gente ¬_¬.

Interior del Luna Park, un parque demasiado infantil

Así que, una vez visto el fiasco de parque, dimos un bonito paseo por la ciudad y volvimos pronto al hotel a reponer fuerzas para disfrutar el último día.

 

[21/09/2014]

Las coloridas casetas de Brighton Beach

Nos levantamos pronto, adecentamos las maletas para el largo viaje de vuelta, ya sabéis, conseguir que todo vuelva a caber, poner los regalos y las cosas más preciadas en el equipaje de mano por si se pierden las maletas (no sería el primer caso), y las dejamos en recepción para que nos las guardasen durante el día.

Nuestro último descubrimiento, no por ello menos interesante, fueron las cabañas coloridas de Brighton Beach, seguro que las habéis visto alguna vez por la televisión, se trata de una serie de cabañas de madera al borde de la playa que eran usadas antiguamente por los bañistas para cambiarse, actualmente se alquilan a precios bastante elevados, ya que están situadas en un barrio acaudalado de la ciudad.

Vista general de las coloridas casetas de Brighton Beach

Para llegar nosotros cogimos el tren desde la estación de Balaclava, porque era la que teníamos más cerca, hasta la estación de Brighton Beach, pero también se puede llegar desde el centro, de hecho al volver sí que nos paramos en plena Flinders Station.

Flinders Station, uno de los puntos neurálgicos de Melbourne

Pero volvamos a las cabañas, su principal atractivo no es sólo que se trate de cabañas de madera en la misma arena de la playa, o que hayan sido declaradas patrimonio histórico de la ciudad (muchas de ellas se remontan a mitad del siglo XIX, en la era victoriana), sino su llamativo colorido. Las podemos encontrar con cualquier dibujo y color que nos podamos imaginar, al verlas todas en fila crea un fabuloso arcoiris reflejado por la luz del sol, al verlas por separado podemos admirar cada obra maestra en su singularidad, hay para todos los gustos ;).

Cada propietario puede decorar su cabaña como quiera.

Así un gran día soleado, así que paseamos tranquilamente por al lado del mar parándonos en cada caseta que nos llamaba la atención y, por supuesto, inmortalizando las que más nos gustaron.

Otra de las particulares cabañas de Brighton Beach

Se acercaba la hora de comer, así que volvimos a coger el tren y nos plantamos en el centro, en Flinders Station como he comentado, esta estación se encuentra justo enfrente de la plaza Federation Bells y en sus alrededores hay multitud de sitios para comer para todos los presupuestos. Comimos en un Hungry Jacks, que para el que no lo sepa se trata de una franquicia de Burguer King; en Australia, donde no pudo usar su nombre porque ya estaba registrado por un restaurante de Adelaida.

La Federation Square fue recibida con polémica, pero ya es
uno de los lugares de reunión preferidos por los melburnianos

Con el estómago lleno dimos un último paseo por el centro de la ciudad y descubrimos un pequeño pero coqueto mercadillo artesanal escondido en la parte lateral izquierda de la Flinders Station. Continuamos nuestro camino despidiéndonos de cada plaza y monumento, de todos estos buenos momentos que habíamos pasado y con la esperanza de poder volver a pisar tierras australianas en un futuro.

Algunos de los puestos que encontramos en el mercadillo

Sobre las 18:30 recogimos nuestros bártulos y nos dirigimos hacía el aeropuerto, donde un largo vuelo con escala en Dubái nos llevaría hasta la última parada de este viaje, Irlanda, donde pasaríamos un par de días antes de volver a la realidad.