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Australia VII: Nadando en la Gran Barrera de Coral

[11/09/2014]

Comenzamos nuestro día algo más activamente que el anterior, pues en esta ocasión no nos recogían en el hotel, sino que a las 7:40 debíamos estar en el finger A del embarcadero Marlin Marina, el cual se encontraba a un poco menos de media hora andando.

El coral al alcance de nuestras manos

Siempre con la duda de si íbamos por el camino correcto, fuimos viendo gente que parecía llevaba nuestra misma dirección, así que llegamos con tiempo suficiente a nuestro barco (hay muchas compañías que realizan este tipo de excursiones, así que hay fijarse en el nombre de la contratada por cada uno, en nuestro caso fue con Tusa Dive). Una vez allí te hacen la típica foto en la entrada y te registran según la actividad que vayas a realizar, en nuestro caso snorkel (no nos atrevimos con el buceo, pero la verdad es que el coral está tan cerca que tampoco hacía falta).

La Gran Barrera de Coral

Al subir tienes unas magdalenitas y té para desayunar mientras te dan una explicación de lo que será la excursión y sobre medidas de seguridad. La verdad es que nos sentimos como pez fuera del agua, nunca mejor dicho :p, porque a la gente se la veía enterada y nosotros apenas sabíamos lo que teníamos que hacer o donde teníamos que ir, pero al final hay que decir que salimos airosos con una experiencia inolvidable.

Nos fuimos adentrando en alta mar mientras nos llamaban para adjudicarnos el material y nos enviaban al piso superior, donde pudimos disfrutar de unos agradables rayos de sol. Cuando estuvimos todos nos fueron dando explicaciones más específicas para cada grupo, obviamente volvemos a hacerle reverencias a Pere por su inestimable traducción, que sino vete a saber que burrada hubiera hecho en medio del mar :p.

Llegó la hora de bajar, con los nervios habituales de todas las primeras veces, nos pusimos los raídos trajes de neopreno (que ya podían ir renovándolos un poco más) y nos fuimos lanzando al inmenso océano. En cuanto nos alejamos un poco del barco quedamos impresionados con la belleza del coral y la multitud de especies diversas de peces que se veían. Uno de los tripulantes del barco nos hacía de guía indicándonos las cosas más interesantes a ver. Personalmente lo que más me gustó fue tener de cerca una tortuga nadando (sí, sí, como las de Nemo), por supuesto también vimos peces payaso, aunque de un color distinto a Nemo, una ostra gigante abrirse, corales de todas las formas y colores, y peces como nunca antes había visto.

ostra en la gran barrera de coral
En nuestra Gran ostra

 

Tortuga nadando

Te dan un determinado tiempo para cada parada, en un principio te planteas si será suficiente para absorber la maravilla del lugar, pero no os preocupéis, da tiempo suficiente para cansarse. Nosotros en las dos paradas que realizamos volvimos al barco antes de que nos llamaran, pero no creáis por ello que estuvimos poco tiempo, en total nadamos unas 3 horas, pero no adelantemos acontecimientos.

En la primera parada estuvimos aproximadamente 1 hora y media en esta primera parada, nadando de un lado a otro y disfrutando del lugar. Una vez en el barco volvimos a subir al piso de arriba, ya que en el interior no se podía entrar mojados, y reconozco que el sol no pegaba lo suficiente fuerte y mientras estábamos mojados hacía fresco, pero era un mal necesario. ¡Ah, sí! Para todos aquellos que como sean frioleros, no os preocupéis, el agua estaba muy bien, es cierto que llevas un traje de neopreno, pero el mio era de pantalón corto, además me estaba un poco ancho y me entraba agua por la nuca, y aún así no pasé nada de frío dentro del agua.

Coral en la Gran Barrera

Durante la travesía hacía la segunda parada nos sirvieron la comida, un buffet de ensaladas, carne y por supuesto diferentes tipos de pan, donde comimos hasta reventar. Sí, tal vez no fue una gran idea, porque cuando llegamos a la segunda parada y nos dijeron que teníamos que bajar otra vez al agua, con la panza llena y el solecito sobre nuestra piel ya seca, nos dio muchísima pereza. Pero… ya estaba pagado, puede que no volvamos nunca, así que… trajes mojados otra vez y ¡al agua se ha dicho!

Personalmente encontré que este segundo lugar era más pobre en cuanto vida animal, vimos peces pero menos, sin embargo a modo de compensación el coral era mucho más llamativo y lo teníamos muy cerca, al alcance de nuestra mano. Obviamente no lo tocamos ya que dentro de las explicaciones nos habían dicho que para su conservación no lo podíamos tocar, nosotros obedientes y con gran respeto a la naturaleza cumplimos la norma, pero al estirar la mano lo tenías prácticamente rozando.

El coral al alcance de la mano (sin tocar, ¡eh! ^_^)

Volvimos a estar aproximadamente otra hora y media, donde volvimos a estar un tiempo con guía y otro por libre, en esta ocasión llevaba yo la cámara acuática, pero tontos de nosotros nos habíamos olvidado el flotador en el hotel (sí, el que habíamos comprado a propósito para esta ocasión ¬_¬), así que daba miedo que la cámara con todos sus recuerdos desapareciera en el fondo del mar. Afortunadamente no sucedió y volvimos con todo al barco, en esta ocasión ya nos tocaba devolver todo el material y subir arriba a secarnos por última vez.

En el barco volviendo hacia Cairns

En el camino de vuelta en el barco tocaba el merchandising, no sólo de camisetas y demás con el nombre de la compañía, sino también las diferentes fotos que nos fueron haciendo con el traje antes de entrar en el agua, bajo el agua con una placa de la ciudad,…. Como buenos guiris nos compramos un pack con un par de fotos diversas :p.

Sujetando la placa bajo el mar

Llegamos a eso de las 4 y algo de nuevo al puerto de Cairns, y, aunque parece una tontería, estábamos agotados. Llegamos al hotel, nos duchamos, compramos una pizza justo al lado, mi espalda me mataba y el cansancio podía al hambre, así que caí rendida en la cama mucho antes que Pere, pero al día siguiente estaba de nuevo preparada para tocar las aguas de Cape Tribulation.