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Nueva Zelanda XV – Día de tránsitos, de isla Sur a isla Norte, de los parques naturales a las ciudades

[13/03/2016]Después de conocer la ciudad de Christchurch y su historia, tocaba tomar el camino de vuelta a la isla Norte, en cierto modo podríamos decir que nos encontrábamos en el ecuador de nuestro viaje, habiendo visto ya la isla Sur y quedándonos por delante toda la isla Norte.

Figura de Gandalf en el aeropuerto Wellington
Gandalf defendiendo a todos los visitantes de Wellington

 

Qué ver a las afueras de Christchurch

Nuestro vuelo salía de Christchurch a Wellington a las 16:50h, por lo que aún nos quedaba toda la mañana. Como ya comenté, si ahora volviéramos hubiera tomado el vuelo el día anterior, pudiéndole dedicar un día más a Wellington, ciudad que personalmente considero más interesante, pero claro, a veces estas cosas es difícil decidirlas a priori.

La cuestión es que teníamos toda la mañana por delante, así que buscamos por internet qué podíamos visitar que estuviera cerca. Lo más destacado que vimos fue el centro comercial The Tannery, la playa de New Brighton Beach y el International Antartic Centre. Sí, vale, este último pinta muy bien, una simulación como si estuviera en la Antártida, con coches especiales de nieve, tormentas… Reconozco que al principio fue nuestra primera opción, pero tras leer diversos comentarios daba la sensación por un lado de que era una atracción destinada principalmente a un público infantil y, por otro lado, que era demasiado caro para lo que realmente te ofrecían, así que nos decantamos por las otras dos opciones.

The Tannery es un centro comercial que utiliza las instalaciones de una antigua curtiduría. Este dato es cierto que llama algo la atención, pero al fin y al cabo es como en otros tantos sitios que hemos visto cosas similares, como ejemplo en Lübeck. Por lo demás son pequeñas tiendas pijitas y caras, digamos que son para cierto nivel adquisitivo del que nosotros carecemos, así que dimos una vuelta rápida y nos dirigimos a la playa.

The Tannery, antigua curtiduría convertida en un centro comercial en Christchurch
The Tannery, antigua curtiduría convertida en un centro comercial para la jet set

New Brighton Beach es una zona costera que seguro que en verano tiene mucha vida y está muy animada, pero que en la época en la que nosotros fuimos no estaba en su momento de esplendor, había muchas tiendas cerradas (aunque no todas ni mucho menos) y, a parte de los surfistas, no había mucha gente. Aunque eso sí, siempre es un bonito espectáculo disfrutar de una playa llena de surfistas, estuvimos un rato viéndolos pelear contra las olas desde un embarcadero situado a 7 metros de altura. Dicho embarcadero fue construido en 1894 y derruido en 1964, sin embargo la comunidad de la zona se decidió a reconstruirlo y fue oficialmente reabierto en 1997.

Embarcadero de New Brighton Beach, Christchurch
El famoso embarcadero que los vecinos de New Brighton Beach lucharon por recuperar

 

Surfistas sobre las olas en New Brighton Beach
Surfistas sobre las olas en New Brighton Beach

Dimos un bonito paseo por al lado del mar y comimos, como no podía ser de otra manera, un fish and chips. En el centro, o la zona más comercial que vimos, había un Countdown, y para aquellos que os interese la ropa de segunda mano, había una tienda enorme justo al lado, si bien es cierto que no le dedicamos mucho tiempo, seguro que se puede encontrar alguna que otra ganga 😉 Como dato curioso, leímos por internet que había una Tardis pintada en algún lugar de la zona, pero no especificaba claramente donde y no pudimos encontrarla, ademas tampoco teníamos mucho tiempo que perder ya que después de comer fuimos a devolver el coche y a tomar el avión hacia la isla Norte.

Aeropuerto de Wellington
Aeropuerto de Wellington, centro de la Tierra Media

Traslado a Wellington (Isla Norte)

En Welington no pudimos tener mejor recibimiento, las tan fotografiadas figuras gigantes de Gollum y de Gandalf sobre el águila se encontraban sobre nuestras cabezas en el pequeño aeropuerto de la ciudad.

Gandalf y Gwaihir en el aeropuerto de Wellington
Gandalf con su fiel águila Gwaihir

 

Gollum en el aeropuerto de Wellington
Gollum cazando su cena

Llamamos al rent a car (Apex en esta ocasión), del cual nos recogieron y dieron el que sería nuestro coche en la isla sur, ya comentamos que llevaba casete, pero aún más, era tan viejo que a  veces parecía que no iba arrancar jajaja, menos mal que nos aguantó todo el viaje como un campeón. La verdad es que se notó que dejábamos atrás las granjas y las grandes extensiones de terreno para adentraros en algo más urbanizado ya que, a diferencia de en Nelson, el trato aquí ya fue algo más diferente, más impersonal.

Nuestro coche de alquiler en la isla Norte
Nuestro coche en la isla Norte, que sobrevivió como un valiente aunque cada día nos parecía que no iba a arrancar XD

El peor hotel de este viaje

Encendimos el GPS y de camino al hotel, The Dwellington, que nos costó 53€ habitación/noche, con baño compartido y desayuno incluido. Este sin duda diría que fue el peor hotel del viaje por varias razones, la principal que en el primer piso, donde nosotros teníamos la habitación, el suelo se hundía, tal vez no fuera peligroso, pero ver como el pasillo tiene la parte de en medio hundida no inspiraba mucha confianza, de hecho yo no dejaba de pensar que en el próximo terremoto el hotel se vendría abajo (afortunadamente no encontré noticias de que esto hubiera sucedido en el reciente terremoto de noviembre de 2016)

Por otro lado, fue muy difícil encontrar hoteles económicos con aparcamiento en Wellington, de ahí que nos decantaremos por éste, sin embargo decir que eso tiene aparcamiento es ser muy positivo, en realidad encima de la acera que hay delante de la puerta caben dos coches y uno o dos más en la propia calle, eso sin contar los carteles que hay indicando que no se puede aparcar gratis, sin embargo pedimos al chico de recepción y dijo que él tenía constancia que eran coches del alojamiento y no pasaba nada, bueno, efectivamente tuvimos el coche allí dos días y no pasó nada, pero sinceramente muy tranquilos tampoco estábamos.

Después la llave, una llave electrónica de estas que con el simple contacto abren la puerta, nos falló dos veces, de hecho la recepción ya estaba cerrada y tuvimos que llamar a la persona que estaba de guardia, y lo peor es que nos miraron con cara de «estos tontos que no saben como funciona esto», cuando la llave fallaba más que una escopeta de feria.

De lo que sí podemos hablar bien es del desayuno, no estaba mal, un par de variedades de cereales, leche, tostadas y mermelada, la verdad es que no nos podemos quejar. Las camas eran dos individuales colocadas frente a frente, pero se dormía bien, no eran incómodas, y la ducha no muy grande pero bastante decente.

Habitación del hotel The Dwellington
¡Lo sentimos! No tenemos fotos del pasillo hundiéndose en el hotel The Dwellington :-/

Vista la hora de llegada ya no tuvimos tiempo de nada más que visitar nuestro querido Countdown, que estaba justo enfrente y esperar al día siguiente para conocer la ciudad de Wellington, que se encuentra a unos 20 minutos andando cuesta abajo.