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Australia XII: Los pingüinos enanos de Melbourne 🐧

[17/09/2014]

Tras disfrutar de la grandeza de Sydney tocaba volver a Melbourne, donde empezó nuestro viaje por tierras australianas y también donde terminaría, con algo de pena porque nos hubiéramos quedado mucho más tiempo, pero aún nos quedaban un par de días por exprimir ^_^ Para empezar, después de llegar al hotel y de comprar la tarjeta de transportes Myki, visitamos la colonia de pingüinos enanos del embarcadero de St. Kilda.

Puesta de sol en St. Kilda (Melbourne)
Puesta de sol vista desde el paseo marítimo de St. Kilda

Actualización: En esta entrada os contamos nuestra experiencia con los pingüinos de Melburne; también los visitamos en Nueva Zelanda: en Roaring Point  los pingüinos de ojos amarillos y en Oamaru, los pingüinos enanos ^_^

Moverse por Melbourne es fácil y barato con la tarjeta Myki

Nuestro vuelo partía de Sydney a las 14:40h, pero entre la distancia hasta el aeropuerto, el tiempo que hay que estar antes y demás, prácticamente no hicimos nada por la mañana. Así que llegamos a Melbourne sobre las 16:15 frescos y con muchísimas ganas de ver a esos pingüinos enanos de los que tanto habíamos leído.

Pero lo primero era encontrar el hotel, en esta ocasión se encontraba en la zona de St. Kilda, no en el propio centro de la ciudad, así que no había servicio de transfer desde la estación central al hotel con Skybus, como sí ocurrió en la ocasión anterior. Siendo así, y una vez nos encontramos en la Southern Cross Station, salimos a la calle principal (Specen st/ Bourke st) cogimos el tranvía (tanto podía ser el 86 como el 95) hasta Bourke st/ Swanston St, y desde aquí el 3a o 16 hasta la parada Luna Park, la cual se encontraba a 1 min. caminando del Hotel.

Parece un poco lioso pero en cuanto te ubicas no hay problema, lo primero que hay que hacer es comprar en las máquina que hay en la propia estación del tranvía, la tarjeta Myki, que sirve para todo tipo de transporte púbico (tranvías, buses y trenes metropolitanos) y se va recargando según tus necesidades. La tarjeta cuesta 6$, no reembolsables. El coste mínimo del trayecto es de 3.50$, que vale para 2 horas, en las que puedes hacer las conexiones que quieras, en zona 1. Si lo usas después de las 18:00 las “2 horas” se amplían hasta las 3 horas. Si coges varios transportes durante el día, a diferentes horas, el sistema te cobra máximo 7$/día. Los fines de semana o festivos cuesta sólo 3.50$ para todo el día y para todas las zonas, que es cuando sale realmente barato.

Tarjeta de transporte Myki
Tarjeta de transporte Myki

En cuanto a su funcionamiento, al entrar hay una máquina que hay que tocar con la tarjeta para que cuente la entrada, después basta únicamente con volver a tocar en la última salida, es decir, si hacéis transbordo no hace falta pasar la tarjeta cada vez sino únicamente al bajar del último trayecto.

Como he comentado, la parada de nuestro hotel estos últimos días, el Cosmopolitan Hotel Melbourne, se llama Luna Park porque efectivamente se para justo delante del parque de atracciones, que no vale mucho la pena pero ya hablaremos de él en otro momento. Para llegar al hotel desde la parada se debe caminar en linea recta por la calle, quedando el parque a la derecha y un McDonald’s a la izquierda. Recomiendo encarecidamente este alojamiento, tanto por su situación, como por la habitación, instalaciones y el trato del personal.

Fotografía del dormitorio de nuestra habitación en el Cosmopolitan Hotel de Melbourne
Dormitorio de nuestro apartamento en el Cosmopolitan Hotel de Melbourne

Nos costó 66€ la noche la habitación doble, pero más que habitación era un apartamento, pues tenía un comedor amplísimo con sofá cama, una cocina con todo lo necesario, el dormitorio con una segunda tele y un baño. Todo en perfectas condiciones, limpio y con wifi gratis. En las instalaciones hay aparcamiento gratuito, pero limitado, así que si tenéis pensado aparcar no os presentéis muy tarde pues os quedaréis sin sitio.

Fotografía del interior de nuestro apartamento en el Cosmopolitan Hotel de Melbourne
El apartamento era realmente amplio

En cuanto a sitios de comida en las inmediaciones se encuentra un McDonald’s, como ya he comentado, un Coles muy cerca (siguiendo la calle hasta el final y una vez pasado el teatro girar a la derecha) y un montón de restaurantes de diferentes tipos. Hay mucho ambiente por las calles, sobretodo los fines de semana, de todo tipo, tanto gente más cool, como otra con un rollo más alternativo.

Además la playa se encuentra justo enfrente, donde hay un bonito paseo hasta el embarcadero, y aquí viene lo que para mí fue lo mejor de la zona, los pingüinos.

Una vez descargados de las maletas y viendo que el sol comenzaba a descender, salimos corriendo haciendo el embarcadero, donde, según habíamos leído, podríamos disfrutar de ver la belleza de estos pequeños seres enanos volviendo hacía las rocas a pasar la noche.

Visita a la colonia de pingüinos de Melbourne (embarcadero de St. Kilda)

Desde Melbourne se hacen unas excursiones a Phillip Island para ver los pingüinos llegar al atardecer a la playa y refugiarse. Nosotros lo estuvimos mirando pero por cuestiones de agenda no lo pudimos reservar, así que buscamos alternativas y encontramos el embarcadero de Sta. Kilda, lo que considero fue una afortunada decisión.

Según he leído Phillip Island se llena de gente hasta reventar y hay que llegar pronto para coger sitio, además no se puede ir en coche de alquiler porque estos no suelen cubrir cualquier golpe que se produzca una vez caída la noche, ya que es cuando se despistan y salen a la carretera los animales en libertad. Así que si se tiene mucho tiempo seguro que es una experiencia digna de ver y será espectacular, pero Sta. Kilda no tiene nada que envidiarle, sale gratis y no hay tanta gente, al menos de momento, así que no lo difundáis ;).

Embarcadero de Santa Kilda al caer la noche
Cae la noche en el embarcadero donde se refugia la colonia de pingüinos enanos

Pero tampoco os penséis que estábamos solos, ni mucho menos, el sitio donde hay que mirar no tiene pérdida, porque obviamente está lleno de gente, pero tampoco es excesivamente grande y te puedes pasear por él libremente e ir mirando los diferentes recodos. Por cierto, ¡debéis recordar que a los animales siempre se les deben hacer las fotos sin flash!

Llegamos justo a tiempo para ver los primeros pingüinos salir del agua y meterse entre las rocas. ¡Son súper monos! Los ves venir nadando por el agua, y se meten por debajo de las rocas, subiendo hasta encontrar un huequecito, según donde asienten el nido los puedes ver desde fuera. Lo peor son los últimos, cuando ya casi todo está lleno y se oyen luchas encarnizadas por la territorialidad de las que serán sus habitaciones esa noche. Adjuntamos un vídeo a título ilustrativo, ya que nosotros no conseguimos hacer ninguno que se viera correctamente debido a la oscuridad.

 

Y aquí estábamos, contemplando ensimismados a los simpáticos animalitos, cuando avistamos en el mar un movimiento, todos pusimos cara de: ¡Oh, uno más! ¡Que bonito! ¡Uegh! Nuestra cara cambió de repente cuando vimos que se trataba de un rakali, una rata de agua propia de la zona que también es un animal protegido, pero que es mucho menos agradable jejejej :p

Cuando nos cansamos de sacar fotos a los pingüinos despistados que pudimos encontrar (o intentarlo ya que nuestras cámaras compactas, con tan poca luz, lamentablemente no dieron la talla en esta ocasión) nos volvimos al hotel a cenar en nuestro coqueto apartamento y descansar para nuestro pequeño road trip por la Great Ocean Road.